Los dibujantes de The Batman Adventures, primera parte

A más de 25 años de su estreno, Batman: The Animated Series sigue siendo una de las representaciones más perspicaces y nobles del personaje. Esto no sucedía muy a menudo con la figura de Batman, que vivía una época atravesada por historias innecesariamente complejas y decisiones editoriales, como mínimo, desafortunadas. Pero llegarían nuevas aventuras, alejadas de los eternos eventos e historias sumamente herméticas para el lector casual, en el maravilloso título de The Batman Adventures.

Por Tomás Corsi.

Al igual que su contraparte televisiva, las historietas sintetizaron de forma magistral la esencia del personaje y ayudó a generar un punto de entrada accesible para toda clase de público. Los guiones de Kelley Puckett tenían un sentido de urgencia y diversión que elevaban el aspecto cómico y caricaturesco, sin necesariamente reducir el dramatismo inherente del programa.

Pero a la hora de adaptar una serie animada con un estilo tan marcado en diseño y ejecución, basándose en composiciones sumamente propias de Bruce Timm, surge una pregunta: ¿Cómo hace un dibujante para seguir un estilo sin perder su identidad? Aquí un análisis sobre tres de sus autores icónicos.

TY TEMPLETON

Como historietista, Templeton ha escrito y dibujado siempre con la misma pericia narrativa que lo identifica: un sentido del humor agudo y una idea exacta de lo que quiere contar. Su padre fue un humorista gráfico y también su primera entrada al mundo del dibujo. Quizás por genética, su sentido del humor se hizo latente (algo que no siempre es bienvenido en el mundo del cómic, o no lo era cuando el canadiense empezó a hacerse conocido) y lo llevó a creaciones irreverentes y sumamente lúdicas.

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En Stig’s inferno empieza a jugar con el contraste de su comedia en relación a la puesta narrativa, llamando la atención de personas con sus mismas sensibilidades. Una de esas personas era nada más y nada menos que Andy Helfer, editor de DC, que le ofrece el puesto de artista suplente en Justice League. Luego de la salida permanente de Kevin Maguire, Templeton rechaza la oferta de convertirse en el nuevo artista del título debido a la presión que suponía tal puesto.

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Luego de diversos trabajos, es el elegido para llevar la titánica tarea de traducir el éxito animado de Batman al cómic. Y su estilo característico aterriza de inmediato en la página, dejando claro que esto no es otro trabajo por encargo.

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El secreto está en la economía. Utiliza varias técnicas a lo largo de este número, haciéndonos notar su patrón: viñetas flotantes de reacciones que funcionan como paralelismo a un insert animado, un recurso sumamente útil para trasladar esa clase de dinamismo al papel. Una violencia implícita que, en tándem con el letrista Tim Harkins, hacen que cada golpe y acción se sientan (ese unk cuando el Pingüino mete un paraguas en la nariz de su nuevo esbirro, tan brutal como gracioso).

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Si Timm en la serie nos hacía entender la atmósfera y el peso de Gotham como una unidad, Templeton se esfuerza por detallarnos lo específico. Cada personaje tiene su escenario personal: la guarida del Pingüino, la Baticueva, el escenario del Joker y el departamento de Catwoman del segundo número. La forma en la que hace actuar a los personajes con el entorno y el bloqueo de las figuras dentro de la página hablan de un manejo total del espacio. Entre las páginas tres y cuatro hay un salto de eje necesario, pero la cohesión narrativa y el seguimiento de los movimientos dentro de cada una es el trabajo de una persona que toma en cuenta esta clase de cosas.

 

El dibujante comprende el peso del aspecto televisivo y es quizás el único que se mete con eso, amén de que la trama de Puckett haga referencia directa. Los interiores nunca dejan de tener ese aspecto de set: nada que los cubra a excepción de algunas sombras y detallada utilería (vale aclarar también que Templeton es actor y podría o no tomar referencias de su oficio paralelo)

 

El caso más claro es del del issue #3, donde el plan del Joker llega a su fin. Desde la primera página, un splash mucho más complejo de lo que parece, las intenciones están más que claras. El villano espera a Gordon en su departamento, y el ángulo del dibujo hace que todo parezca un escenario. Como una estrella de sitcom que hace su entrada y un jocoso diálogo que acompaña. Luego, un late night show infernal donde el demente villano es el protagonista.

Templeton es consciente de lo meta de esta situación y nos lo hace saber, pero no espera que el público le devuelva el guiño. A los narradores implacables solo les interesa narrar.

Tomás Corsi contribuirá próximamente a la página con el podcast 60 Años Después, conducido por Gus Casals. Estudiante de cine, fan de Jerry Ordway. Su twitter es @tomascorsi. Agradecemos su colaboración en 9 Paneles.

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