Los dibujantes de The Batman Adventures, tercera parte

Última parte de este triple informe sobre los dibujantes del primer volumen de The Batman Adventures, el rip-off en papel de la exitosa Batman: The Animated Series. Debido al éxito de dicha publicación, la intención original de miniserie fue ampliada para convertirse en regular. Hoy, el artista que tomó las riendas del título desde la séptima publicación hasta su prematura muerte en 1996.

Por Tomás Corsi.

MIKE PAROBECK

La carrera de Mike Parobeck empezó hace treinta años, cuando le tocó dibujar una historia de Doctor Light en el Secret Origins #37 con fecha de febrero de 1989. Bajo el signo de una hermosa coincidencia, su debut era también el back-up de un cómic de Legion of Substitute Heroes dibujado por Ty Templeton.

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Templeton y Brad Rader ya habían tenido su turno de brillar en Batman Adventures como dibujantes de los primeros seis números, originalmente pensados para ser una miniserie que sirviera de tie-in con el programa. La recepción fue tan exitosa que Paul Levitz decidió convertirlo en un título regular apenas publicado el número uno, lo que obligó al editor Scott Peterson a buscar un nuevo dibujante a partir del #7.

Parobeck venía de dibujar un par de títulos y de tener algunas decepciones con las cabezas de DC, principalmente ante el poco éxito de El Diablo, una serie regular que la empresa nunca terminó de promocionar de manera debida y que varias personas con poder editorial consideraban menor porque el estilo del dibujante era “demasiado caricaturesco”. Podría considerarse que también era un ataque al enfoque que el editor Brian Augustyn traía a sus proyectos, o que para muchos en las oficinas de DC su arte era antagónico con la intuición y modas de la época. Pero Mike era un tipo ansioso y perfeccionista al cual las cuestiones políticas le pasaban por al lado. El enojo alimentaba sus ganas de trabajar.

Lo dejaron jugar en su terreno cuando le tocó dibujar a la Justice Society of America, equipo que se benefició con creces de su estilo dinámico gracias al cambio de enfoque y modernización de conceptos de diseño que se siguen utilizando hasta hoy. Parobeck ya no los veía como los ciudadanos mayores de DC, sino como equivalentes poderosos a sus contrapartes actuales que además contaban con la ventaja de la experiencia.

Con estas frescas nociones y su energía joven bajo el brazo, Mike Parobeck arrasó en Batman y se llevó el título puesto. Para la mayoría de los artistas, copiar o adaptarse a un estilo ajeno sería una labor denigrante, pero para él era un divertido desafío que además llevaría a cabo con Rick Burchett, su entintador favorito.

Todo esto nos lleva a The Batman Adventures #10. Para empezar, es probable que estemos ante el Puckett más afilado de la serie, y la simple premisa de Edward Nygma retirándose de su carrera criminal dando un último golpe maestro se convierte en una de las historias más entretenidas que se hayan hecho con el personaje. También presenta tres nuevos villanos: Mastermind, Mr. Nice y The Perfesser, basados respectivamente en Mike Carlin, Archie Goodwin y Denny O’Neil, sumidos en una propia ola criminal que mantiene ocupado a Batman.

Parobeck, ante la síntesis narrativa de un guión que marcha a mil por hora, decide soltarse y jugar con todos los elementos de perspectiva y sombra que tiene a mano. Tomemos como ejemplo la página 2:

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Además de ser un mapa perfecto de la situación en desarrollo, el dibujante pone especial atención al detalle. Nunca se olvida de la genética art déco de la serie animada  y utiliza el recurso de dibujar por fuera de las viñetas como una decisión estilística deliberada y precisa para presentar elementos importantes. Y no podemos hacer mención del dinamismo de Parobeck sin remitirnos directamente a gestos como el de la página 12:

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Una resolución acotada pero no por eso menos espectacular de la situación, propia del mismo encapotado. El lapicista nos presenta en solo tres viñetas el concepto de puesta vertical y cuándo utilizarlo propiamente. El mismo sentido de urgencia que guiaron sus cortos siete años de profesionalismo.

Era un artista con una devoción total por el medio y su trabajo habla por sí solo. Siempre le dio a los lectores lo mejor de sí mismo, solamente con la esperanza de que sus dibujos fueran una faro de alegría en un mar de comics violentos y lúgubres, motivo por el cual tardó en encontrar su lugar. Comprendía mejor que nadie el nivel de llegada que tenía su labor y cómo podría influenciar al público más joven de manera positiva. Su Batman y JSA estaban regidos por el optimismo: nadie debía morir en manos de nadie, y que un puñetazo caricaturesco alcanzaba para acabar el eterno conflicto maniqueista. Y claro, nadie dibujaba puñetazos como Mike Parobeck.

Tomás Corsi contribuirá próximamente a la página con el podcast 60 Años Después, conducido por Gus Casals. Estudiante de cine y fan de Jerry Ordway. Su twitter es @tomascorsi. Agradecemos su colaboración en 9 Paneles.

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