Ecos de Mundos Posibles: Siempre es difícil volver a casa

Si la matriz económica de este país según la derecha es la primarización de la actividad (y para peor, la jerarquización del destino de esa producción es exportación como prioridad, mercado interno solo para colocar excedente a precio internacional: sub-sub-sub-sub capitalismo, meinfreund) ¿Por qué habría de ser distinto para la historieta? O por lo menos para aquella generación joven durante la (re)afirmación neoliberal de los 90’s que se fogueó y desarrolló en la Columba aún activa de fines de los 80’s y comienzos de los 90’s, como el equipo creativo de Ecos de Mundos Posibles, Gustavo Schimpp en los guiones, y Sergio Ibañez en los dibujos.

Por Gabriel Reymann.

ecos-portada-final-simple

Colocación de excedente: las 7 historias que conforman el libro fueron producidas para las revistas Skorpio y Lanciostory, del siempre ávido de talento argentino (especializado en historieta de aventuras) mercado italiano. La editorial independiente Gorgona Ediciones se la juega y debuta con este libro. Y se la juega bien: las 7 historias –sin relación visible entre ellas, autoconclusivas y de un promedio de duración de 20 páginas- mantienen un nivel creativo muy parejo.

Cada historia comienza con una cita de una celebridad (pensadores o artistas) que funciona como seteo de tono para lo que vendrá, y cada uno de esos mundos posibles y sus protagonistas son reconocibles dentro de los parámetros de la fantasía. La primera (Costumbres Extrañas) narra un motín a bordo de una nave espacial y sus imprevistos; la segunda (Ouroboros) cuenta el periplo de un viajero en busca de los dioses; la tercera (Derrota Final) muestra una distopía tecnológica; la cuarta (Sed Insaciable) habla de otra distopía pero por el costado más ecológico, alla Winter World; la quinta (Malas Decisiones) es un relato de piratas; la sexta (Destino Inevitable) transcurre en un contexto medieval; y la séptima (Historia de Demonios) se podría encuadrar dentro del género de espada y brujería.

Y dentro de los protagonistas hay arquetipos reconocibles: delincuentes, guerreros despiadados, personas codiciosas, idiotas a la manera del Tarot, rebeldes ante sistemas opresivos. Es en la caracterización psicológica donde Schimpp acierta de pleno, creando personajes con motivaciones concretas y carnadura real, y en sus propósitos: a veces en la búsqueda del conocimiento, otras de la redención, el viaje interior es el verdadero motor de la aventura y no el conflicto físico.

Pero dentro de ese abanico de personajes no hay héroes, o al lo menos no héroes incorruptibles. Hay seres humanos con dobleces, contradicciones cuyo deseo de encontrar la felicidad no es siempre recompensado, o no lo es de la manera que quisieran. El tiempo, su carácter cíclico y lo ineluctable del destino son denominadores comunes en algunas de las mejores historias, como Ouroborus e Historia de Demonios. No hay finales felices, sin abundar en detalles, porque tanto las circunstancias como las elecciones personales dejan sin premio tanto a justos como pecadores. Quizá la única decisión objetable a nivel guion sea la cruza de lenguaje neutro con localismos en contextos que se oyen poco verosímiles.

 

Con extremo aplomo y oficio lleva a cabo Sergio Ibañez la engorrosa tarea de representar con igual solvencia naves espaciales, futuros post-apocalípticos, barcos piratas y demases. Dibujante de pura raigambre clásica, al estilo de un Juan Zanotto, Ibañez se apoya exclusivamente en el plumín para dar volumen e iluminación y crear los moods específicos para cada historia. También se aprecia su eficacia en la labor narrativa, llevando los relatos con total fluidez; probablemente su mayor mérito sea volver aparentemente simple lo difícil, sea en el terreno estético como en el narrativo.

Ecos… puede estar emparentada –salvando las claras distancias estilísticas- con la labor de la gran dupla Alcatena-Mazzitelli: un marco de aventura clásica a primera lectura sin fisuras, con una búsqueda más adulta en la caracterización y el motor de los hechos. Un lugar ideal para que generaciones que no vivieron Skorpio y Columba puedan redescubrir una manera de hacer historieta muy argentina en su idiosincrasia.

 

Gabriel Reymann nació en Buenos Aires, clase 1984. Es artista plástico, escribe para la revista digital Artezeta, y reza en el altar de Voivod, Boca y Neal Adams. Agradecemos su colaboración en 9 Paneles.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: