Batman según Steve Englehart

Post-Batmania derivada de la serie televisiva con Adam West, la salud de nuestro hombre murciélago no estaba en buenas manos. Si bien el camino que realizaron Dennis O’Neil y Neal Adams en sus escasos 12 números marcó un camino más oscuro para la trayectoria del héroe, todavía hacía falta coronar. La marca de la serie estaba muy presente y muchos lectores se habían alejado de las colecciones porque sentían que su personaje se había convertido en un “payaso camp”. Las plegarias de los fans fueron escuchadas por los editores, aunque fue un poco tarde. Pero nunca es tarde si, como en un partido de ajedrez, te salvas del jaque mate. En este caso, la que movió las piezas correctas fue una jugadora, responsable de grandes hitos en la factoría de DC Comics: Jenette Kahn, quien con el tiempo se convertiría en la presidenta de la editora.

Por Leonardo Rubio.

 

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En su rol como editora, fue clave en traer talentos de la editorial vecina, Marvel Comics. Uno de los pesos fuertes que trajo de la competencia fue Steve Englehart, guionista destacado por su trabajo en Avengers y Captain America. Jenette le propone hacer un trabajo similar al que había hecho con Avengers para la Justice League of America. Él acepta con la condición de poder trabajar con su personaje favorito desde su infancia, nos estamos refiriendo claramente al Caballero Nocturno. Lo curioso del asunto es que Englehart quería retirarse de los cómics y tenía planeado un viaje junto con su mujer para recorrer Europa. El acuerdo que hicieron con la Distinguida Competencia es que trabajaría por un año y luego se marcharía a vivir la vida loca.

Las piezas del rompecabezas se van juntando hasta llegar a la ya mítica etapa que muchos la definirían como la del Batman definitivo. Primero con Walter Simonson como dibujante, que solo duraría dos números. El aporte de Simonson a esta etapa sería el villano Doctor Phosphorus, basándose en la idea de un profesor suyo de la escuela de diseño. Ese profesor junto a su hermano, habían creado como personaje un hombre llameante. Walter le terminó dando unos toques y quedó en el villano que hoy conocemos, uno olvidado de la continuidad Pre-Crisis pocas veces rescatado por algún revisionista. No puedo dejar de mencionar que en la recordada etapa de Alan Grant junto con John Wagner en los guiones y acompañado por el arte de Norm Breyfogle, se homenajea al villano pero con un origen totalmente nuevo, y su nombre pasa a ser Corrosive Man, también olvidado por la continuidad.

 

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Con la salida de Simonson, entra en juego Marshall Rogers de una manera muy particular. Rogers estaba realizando una historia de complemento en Detective Comics, en donde varios héroes se iban enfrentando al villano Calculator. El dibujante era muy fanático del personaje y realizó el cómic como siempre había imaginado que debería verse. Pero a pesar de su pasión, no fue bien recibido por altos directivos de DC, y si no fuera por las fechas de entregas, la historieta con el arte de Rogers no hubiera llegado a la luz. Otro pilar fundamental fue el acompañamiento en las tintas de Terry Austin.

Cuando concluyeron estos números, Rogers y Austin creyeron que no iban a trabajar más con la editorial por la tremenda cagada a pedos por parte de editores y superiores por su trabajo. Lo veían muy tosco y solo Julie Schwartz les dio el apoyo que valoraba la narrativa del dibujante. Cuando todo parecía terminado para Marshall, ocurrió un giro inesperado: los fans inundaron de cartas a DC, hablando muy bien del trabajo del artista y toda la pasión y entrega que le puso Marshall tuvo su recompensa. El editor Paul Levitz, que había odiado el trabajo realizado, tuvo que meterse sus palabras en otra parte y contarles a los muchachos que se les asignaba Detective Comics por la partida de Simonson. Y así se cuadro la leyenda, el tablero de ajedrez se formó y los jugadores dieron sus movimientos. Les digo que fue un jaque mate.

 

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En su etapa, Englehart quiere ir directo a las fuentes fundacionales del personaje, más urbano, enfrentándose a malhechores y a la corrupción de Gotham como en la Golden Age, dejando de lado la etapa de O’Neil/Adams con un Batman de toques más góticos y hasta sobrenaturales. La mítica etapa se puede dividir en tres partes: un prólogo (#469-470), nudo (#471-476) y un epílogo (#478-479), ya no con Steve a los guiones sino con Len Wein.

Los dos primeros números con Simonson nos sirven como un prólogo, ya que lo más importante es la introducción de Silver St. Cloud, el interés romántico de la saga y al mafioso y corrupto Rupert Thorne. Pasando estos dos números, regresa uno de los clásicos villanos olvidados. Ya mencionamos que Englehart era fanático del personaje y de sus primeras épocas, por eso nos trae de regreso al profesor Hugo Strange, creído muerto desde el Detective Comics #46 y actualiza a Deadshot, un villano que será una pieza muy importante en el Suicide Squad Post-Crisis escrito por el maestro John Ostrander.

 

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Dos villanos clásicos que dieron el presente en esta etapa, fueron el Joker y el Penguin. El tratamiento que le dará al primero será superior inclusive al que ya habían hecho O’Neil, cuando hizo que el príncipe del crimen no fuera un simple bufón. Englehart y Rogers terminan de pulir esta acertada versión oscura para asentarlo de una manera terminante, surgiendo así la historia que pasaría a la posteridad titulada The laughing fish, homenajeada magníficamente en Batman The Animated Series.

Otro regreso resonante es el de Robin, teniendo nuevamente al mitológico dúo dinámico, aunque se retira rápidamente para ayudar a los Teen Titans. Lo que hace Englehart con estas historias, es de alguna manera marvelizar a Batman, ya que lo dota de una continuidad que el personaje no tenía, viéndose un universo contenido y compartido.

Un personaje clave en este run, es el de Silver St. Cloud. El romance con Bruce se irá desarrollando de una manera pocas veces vista con otras “novias” del caballero nocturno, tal es así que el clímax de su relación con el descubrimiento de la dualidad Batman/Bruce Wayne tendrá un desenlace inesperado y lógico, dándole una maduración a un personaje como no se había visto en su historia hasta el momento, dejando muy atrás a Catwoman, Vicki Vale y tantas otras. Cloud no volvería a aparecer en la vida de Bruce Wayne por mucho tiempo, y su vuelta, por más que fue en manos de los mismos autores responsables de crearla, deja mucho que desear. Para muchos, Silver se convirtió en la novia “definitiva” del Caballero Nocturno.

 

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La era del “Dark Detective”, como le gusta llamar a Englehart su ciclo, había terminado pero no así su legado. Varios autores posteriores la tomaron como un ejemplo a seguir, convirtiéndose en la Biblia de cómo se debía hacer un Batman moderno. Solo con la llegada del Year One (Batman 404-407) de Frank Miller y David Mazzucchelli, cambio ese paradigma.  El retiro de Englehart de los cómics no duró tanto, pero su vuelta no fue la misma, la magia se había perdido.

Englehart trabajó en los primeros guiones de lo que sería la película de Tim Burton, en donde se incluyó a Rupert Thorne y a Silver St. Cloud, que después con la mano de Sam Hamm fueron cambiados a Carl Grissom y Vicky Vale respectivamente. Sin embargo, Steve pulió el guión dejando a un solo villano, que sería el Joker, y sacando a Robin de la ecuación. Pero al final, su tratamiento no sería considerado y ni siquiera figura en los créditos. Por su lado, Marshall Rogers también trabajó en concept art de esos primeros bosquejos de la película.

La mítica pareja volvería a juntarse en Marvel para hacer Silver Surfer, comic que pasó sin pena ni gloria. Y a pesar de negarse durante muchos años, volverían junto con Terry Austin a trabajar en Batman en una secuela muy tardía (año 2005) titulada Dark Detective: tanto a los críticos como a los fans les pareció muy mala y fuera de su tiempo. Y adivinen que: Englehart acusó a Christopher y Jonathan Nolan, los responsables de la gloriosa The Dark Knight, de haber plagiado su cómic por algunas similitudes que hay entre el cómic y la película. 

Por más que ciertos sucesos parecieron opacar lo que fueron esos míticos números, lo cierto es que hoy por hoy se la considera es una obra fundamental para comprender la mitología del personaje. Infaltable en cualquier reseña y libro sobre Batman y en cualquier biblioteca de un fanático no solo del personaje sino del cómic en general.  A esta obra, al ser recopilada en tpb, DC la llamo como Strange apparitions, en claro juego de palabras por el villano Hugo Strange, pero yo me atrevería a re bautizarla A familiar apparitions, porque para nosotros Englehart, Rogers y Austin nos trajeron de vuelta a un Batman mítico y eso no era una aparición extraña para nosotros, sino al contrario, era una aparición que se sentía familiar.

 

Leonardo Rubio nació en Buenos Aires el 25 de abril, fecha que se adjudica la primera aparición de Batman, pero en 1983. Colabora para la Comiqueando desde la última etapa de la revista, actualmente en la edición web y en el Podcast de Comiqueando. Participó en varios programas de radio como conductor y columnista, actualmente en Remeras Rojas y Desde la Quinta Dimensión y fue guionista de “Perro Chanta”, tira publicada en la Reivsta Fierro con dibujo de Carlos Almiron. Próximamente colaborará al sitio con el podcast Eventorama. Agradecemos su colaboración en 9 Paneles.

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