Avengers según Peter David y Ariel Olivetti

Desde los comienzos de la historia de la ciencia ficción, el tópico postapocalíptico y/o distópico es uno de los más atractivos a la hora de contar algo. Obviamente al tener elementos fantásticos, el cómic no fue excluyente de dicha variante. Desde el delirio silverageano hasta pasando por el concepto de los Elseworlds, la idea de un futuro con héroes en franca decadencia o atrapados en un ghetto como la última trinchera de resistencia (como en la legendaria Days of Future Past), estuvo presente en los personajes y, volviendo a Marvel Comics, en 1995 fuimos testigos del final que le tocaría en desgracia al supergrupo que hoy rendimos homenaje.

 

Los días de gloria y épica superheroica ya no existen en este futuro distópico sin fecha. Ultron-59 irrumpe en una cápsula del tiempo fuertemente custodiada a dejar un libro titulado simplemente The Last Avengers Story. Para ese entonces, los Héroes más Poderosos de la Tierra eran simplemente un puñado de metahumanos sin demasiadas ambiciones. Dos años después, una bomba nuclear destruye la guarida de estos héroes, en un caso de alto impacto nacional que le llega a un avejentado Hank Pym. Completamente retirado, es acosado por Ultron que le encomienda una misión: reunir a los viejos Vengadores para una última pelea.

La historia se fragmenta entre una road-movie de Hank y Janet Van Dyne tratando de reclutar los pocos héroes que continúan vivos, donde descubrimos cómo algunos se han retirado y otros quedaron inválidos (por ejemplo, se ve a un Hawkeye ciego, adelantándose 13 años a Old Man Logan). Historias personales, muertes, asesinatos y culebrones se cruzan entre el inmenso número de personajes que fueron partícipes del grupo en sus, para ese entonces, 30 años de existencia, mientras Ultron, Kang, Grim Reaper y Oddball preparan su ataque final.

 

 

Peter David tenía esta “última historia” cajoneada desde 1986, con constantes peleas editoriales por el contenido artístico del mismo. No fue hasta casi una década más adelante que, aliado a Ariel Olivetti pudo concretar su epopeya publicada en el efímero subsello Marvel Alterniverse, que sólo acogió estos dos prestiges, Ruins (Una parodia de Warren Ellis al Marvels de Kurt Busiek) y Punisher Kills the Marvel Universe. La lucha interna entre Peter y los editores en su momento fue muy simple: él quería contar una historia de personajes sin estar tan anclada en la acción. Y el resultado final es un mix entre ambas cuestiones estéticas.

Los héroes están rotos, el viejo Ant-Man se siente completamente alejado del Sueño Americano Superheróico y busca huir de esta situación desesperante de donde solo se puede salir muerto. Las historias del resto del plantel Marvel también son una pálida atrás de la otra, y pocos ven atractiva la idea de juntarse a dar machaca por vez final. Todos tienen sus traumas, todos sufren un síndrome postraumático propio de un sobreviviente de guerra. El Marvel de los 60 está completamente roto y ahora solo hay un vacío de desesperación, y la última lucha no le revive la llama interior a nadie.

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Todo este ambiente oscuro está perfectamente ilustrado por nuestro crédito local, en lo que supone su primera obra para el mercado norteamericano. La consagración definitiva del co-creador del Cazador, con un trabajo a color directo que hace sobresalir los detalles de un dibujo tan irreal como cautivante dentro de esta historia crepuscular.

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