Green Arrow: Progresismo del nuevo milenio

Todos los héroes mueren y reviven para adaptarse a un nuevo tiempo. Para el caso del arquero esmeralda, DC Comics se puso las pilas y convocó a dos artistas para que resuciten a Olliver Queen. Por el lado de los guiones, un cineasta que acababa de dar un hitazo en Marvel y, por el lado del dibujo, un lapicista talentoso y deseoso de un título para hacer propio. El resultado, si bien breve, no deja de ser memorable.

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El nuevo milenio traía cambios en todas las esferas de la cultura popular y las historietas no se quedaron atrás. En sus desesperados intentos por reinventarse luego de la crisis provocada por la burbuja especulativa, las editoriales cambiaban los factores en sus ecuaciones de producción para apelar a una audiencia fatigada. Marvel Comics llamó al guionista y director Kevin Smith para que le inyecte nueva vida a su Diablo de Hell’s Kitchen. DC Comics, ni lenta ni perezosa, lo llamó al ver el éxito de esta movida para ofrecerle relanzar a uno de sus personajes clásicos. Es así como junto a Phil Hester se encargaron de llevaron a Oliver Queen hacia el siglo XXI.

Tras las pistas de Denny O’Neil y alejándose de la sombra de Mike Grell, Smith adapta, literalmente, a un Olliver Queen quedado en el pasado. Vuelto a la vida por un misterio que se revelará conforme avance la lectura, el arquero esmeralda debe sortear los desafíos que el mundo le presenta luego de haber estado enterrado unos buenos años. Esto asegura los típicos chistes, hoy pasados de moda, con tecnología o el lenguaje del momento que se provocan cuando el personaje se topa con estos elementos , los cuales por suerte son pocos y no entorpecen la lectura. Pero la adaptación que más vale la pena aclarar es la de la ideología de Ollie, presente no sólo en el personaje sino en la revista misma. Los autores introducen dos personajes, en primer lugar está Mia Dearden, quien al principio parecería la típica damisela en peligro pero quien luego es ella misma quien se libera del abuso y control de su proxeneta. Por otro lado, Stanley Dover, un hombre de tercera edad que ayudará a Olliver en su regreso al manto de Green Arrow pero que revelará un oscuro secreto conforme avance la trama.

Estos dos personajes representan una suerte de actualización del progresismo de Ollie para el nuevo milenio. Por el lado de Mia se verá la cuestión del rol de la mujer, una niña de 15 años que decide liberarse del yugo de su pareja para vivir una nueva vida como la futura Speedy. Una idea simple, pero el hecho de que Smith y Hester gasten tantas páginas en demostrar su trama, incluso en los primeros números donde el público espera más al personaje principal, es algo que no se puede ignorar. Stanley Dover presenta un detalle diminuto pero efectivo, es un hombre mayor homosexual, punto del cual pasa casi desapercibido en la trama. El hecho de tomar la sexualidad de un personaje como dada e inmutable, sin centrar en este hecho una saga o subtrama, es una victoria para la ideología. Puede que estos personajes no hayan sido los primeros en destacarse en estos puntos, pero su mera existencia y representación son un punto a favor para la identidad del título.

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Phil Hester también representa un aggiornamiento a un nuevo siglo, una nueva identidad artística. Viniendo de la escuela del dinamismo y la caricatura, como Scott McDaniel o Tim Sale, las páginas de Hester descollan personalidad tanto en el diseño de personajes como en la narrativa. Hay una suerte de ritmo y lenguaje en las revistas de superhéroes en la idea de balancear escenas de diálogo con escenas de acción y peleas. El dibujante lo entiende muy bien y sabe cómo manejar ese balance con las puestas en página. Su fuerte sin dudas es el impacto, muy bien construido en base a splash pages y algunas secuencias con viñetas pequeñas que aminoran el ritmo de la narración para luego explotar. Aunque a veces la enorme cantidad del diálogo, que a Smith le encanta escribir, puede llegar a enlentecer la lectura.

Otro valor agregado es la posibilidad de ver a muchos personajes icónicos de DC bajo la pluma del artista y las tintas de Ande Parks, colaborador por excelencia del dibujante. Y es que a Kevin Smith no se le puede escapar su fanatismo por los clásicos. Es así como idea varias situaciones para que Ollie se encuentre (y a veces enfrente) con miembros de la Liga de la Justicia y algún que otro demonio místico apasionado por las rimas. Todo bajo los trazos del dúo Hester/Parks y un preciso coloreado digital de James Sinclair. Es menester también mencionar las espléndidas tapas de Matt Wagner, una elección perfecta para mantener la identidad visual del título.

Kevin Smith se encargaría de guionizar solamente 15 capítulos, una etapa algo corta pero con suficiente material para construir a futuro. Las revistas forman dos arcos argumentales: “Quiver” (#1 – #10) y “The Sound of Violence” (#11 – #15), el primero centrado en desentrañar el misterio del regreso de Olliver y el segundo más dedicado a relacionar al personaje con el resto del universo. Otro personaje que hace su primera aparición en este run es el villano Onomatopeia, quien se presenta como una letal amenaza que Smith se guardaría para un futuro proyecto con Batman.

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