El favorito según Juan Coccotis

La Silver Age fue un período de efervescencia en el mainstream superheroico norteamericano que motivó a un montón de editoriales pequeñas a probar suerte con los superhéroes. Entre ellas, la Charlton Comics se destacaba por dar mucha libertad creativa a sus artistas, entre los cuales se encontraba Steve Ditko. En 1967, como parte la linea de los Charlton Action Heroes, creó a The Question como back-up de Blue Beetle. The Question fue uno de los trabajos más personales de Ditko para Charlton, por lo cual decidió (con algunas modificaciones) continuar el personaje en otras editoriales bajo el nombre de Mr. A.

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Tras la compra de Charlton por parte de DC Comics, varios personajes serían incorporados al Universo DC Post-Crisis. Denny O’Neil sería el encargado de escribir a Question, teniendo en cuenta que ya había trabajado con anterioridad para Charlton, y no es de extrañar que su particular relanzamiento sea el título más recordado y el que mejor haya envejecido con el paso del tiempo. O’Neil no era alguien ajeno a obras vinculadas con la temática social, como lo demuestra su recordado paso por Green Lantern/Green Arrow, su estadía como guionista y editor en Marvel Comics, entre ellos el Daredevil de Frank Miller, al que reemplazaría en los guiones tras su partida. Para este entonces se había convertido en editor de los títulos de Batman Post-Crisis, pero todavía tenía mucho para decir en su carrera como guionista.

En los ochenta todas las editoriales tenían títulos grim and gritty de vigilantes urbanos violentos y sanguinarios. ¿En qué se destaca The Question por sobre los demás? Principalmente en el tratamiento realista de la violencia y la corrupción política. Esto permite que además del protagonista, el foco también esté en las vidas de todas las personas que habitan la ciudad, desde fanáticos religiosos hasta señoras que esperan un colectivo durante horas. Todos a su manera tratan de sobrevivir en Hub City, un infierno urbano que hace que Gotham parezca Disney.

El protagonista de la serie es Charles Victor Szasz (mejor conocido como Vic Sage) un abrasivo periodista televisivo de la cadena KBEL. Si necesita investigar algo sin que lo reconozcan como a cualquier figura pública, recurre a un disfraz que consiste de una máscara de un material idéntico a la piel humana y un cinturón que contiene un gas que la adhiere a la piel, borrando cualquier tipo de rasgo facial en el proceso. Sin necesidad de un disfraz estrambótico, vestido con un saco a la manera de un detective privado, Sage usa su identidad de Question para complementar su trabajo periodístico sin necesidad de preocuparse por las consecuencias de moler a golpes a cuanto maleante encuentre. Estas características estaban presentes en el original de Ditko, pero será O’Neil el encargado de llevarla hasta sus últimas consecuencias.

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En el final del primer número, Question atravesará una experiencia traumática a consecuencia de una investigación sobre el poder político de la ciudad que cambiará su vida para siempre. Introduciendo un suceso ocurrido en la vida real, O’Neil se despide del Vic Sage clásico para llevar al personaje por otro camino. Bajo la tutela del antiguo maestro de Kung-Fu Richard Dragon, Sage emprenderá un viaje personal y espiritual motivado por la filosofía zen y su insaciable curiosidad. Esto llevará a Question a replantearse si la violencia es la única manera de resolver situaciones sociales complejas y angustiantes.

Afortunadamente, contará con aliados incondicionales como el profesor Aristóteles Rodor (creador de la máscara que usa Sage) y Myra Fermin, que empieza siendo su amante para convertirse en un espejo de la propia dualidad de Sage: una mujer que tiene la valentía de enfrentarse a lo peor de Hub City de manera política, en permanente lucha contra sus demonios internos que amenazan con doblegarla. Sus encuentros y desencuentros con Sage (con o sin la máscara puesta) van llevando la atípica relación entre ambos a un desenlace donde tendrán que elegir entre Hub City o sus vidas.

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Uno de los grandes aciertos de la serie es que constantemente abre el debate sobre si las acciones del protagonista tienen algún impacto positivo o si solo sirven para perpetuar la escalada de violencia diaria que vive la ciudad. A diferencia de otros vigilantes, Sage solo es un tipo común que vive de su empleo y sus únicas armas son su ingenio y cierto dominio de las artes marciales… ¿Alcanzará para hacerle frente a toda una ciudad y salir indemne en el proceso? Cualquier otro guionista hubiera tomado los elementos más superficiales de Rorscharch (y probablemente le hubiese ido mejor) pero O’Neil decidió arriesgarse y aprovechar el Suggested for Mature Readers en todo sentido. La violencia es algo que está presente pero no de manera gratuita, sino al servicio de la trama y conforme avance la serie cada vez tiene menos peso en la resolución de los problemas.

Pero todo esto no sería lo mismo sin Denys Cowan, un artista de enorme versatilidad para retratar escenas de violencia cruda y conversaciones cotidianas. El estilo abocetado y grotesco que lo caracteriza contribuye a darle a la serie una identidad gráfica sumamente personal que se diferencia de otros artistas que abordaban la misma temática en otros títulos (Ed Hannigan en Green Arrow sin ir más lejos). Cowan era artista marcial cuando le tocó dibujar los guiones de O’Neil y eso es muy notorio en las escenas de acción, que se destacan por su fluidez y verosimilitud a la hora de retratar los golpes que recibe el protagonista. También sale bien parado con los gestos y expresiones faciales, tarea nada fácil teniendo en cuenta que las historias están cargadas de texto por todos lados.

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La serie no se hace tediosa en ningún momento y si bien Cowan tiene números más inspirados que otros el nivel gráfico en general de la serie es consistente. El entintador que mejor lo acompaña es Rick Magyar, que realza muchísimo el trabajo de Cowan. Magyar se despide en el número 20 (dibujado íntegramente por él) y su sucesor, Malcolm Jones III, no tiene el mismo nivel de calidad pero igualmente Cowan le pone todo al dibujo. Conforme va avanzando la serie, el dibujante va decantándose por un estilo más “sucio”, con más influencias de su amigo Bill Sienkiewicz (artista de la portada del primer número y entintador del resto de las portadas de los números dibujados por Cowan).  De los 36 números de la serie, Cowan dibuja 34 y el primer Annual, un cierre espectacular a un flojo crossover con los anuales de Batman y Green Arrow.

The Question no tiene muchos contactos con el Universo DC de ese entonces, pero aún así toma varios elementos. Entre ellos, la isla de Santa Prisca, la reaparición de Lady Shiva como autoridad en artes marciales o el jorobado Harold (futuro asistente de Batman en la época de Alan Grant) debutan por primera vez en estas páginas para posteriormente ser retomados por el propio O’Neil y por otros guionistas. Question Quaterly sería la secuela escrita por el mismo guionista, a la que le seguirían unos especiales y apariciones en otros títulos de calidad dispar.

De las series de la segunda mitad de los 80 que se animaron a abordar la temática de vigilantes urbanos post-Watchmen y Dark Knight, The Question es una de las que mejor resistió el paso del tiempo. Una lectura atrapante e incómoda que no ha perdido su vigencia en absoluto y demuestra que cuando existe una sinergia entre guionista y dibujante, no existen límites a la hora de abordar personajes y temáticas que se conviertan en obras maravillosas.

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