Dark country: Paranoias nocturnas

La siguiente obra visual está planteada desde este experimento: el guionista Tab Murphy le ofrece al director y actor Thomas Jane (algunos lo podrán recordar como el Punisher del 2004) un guion para próxima su adaptación. Jane decidió entregarle este guión al artista suizo Thomas Ott, para que haga una adaptación al papel. Ott acepta, con la condición de no ver la película, generando una historia con dos variaciones en cuanto a narrativa y desarrollo. Publicado en 2012, hoy está al alcance de las comiquerias gracias a las gestiones de Loco Rabia y 2D Ediciones, quienes también reeditaron otros libros de Ott.

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De un motel de mala muerte sale una pareja a bordo de un auto. Durante la ruta, atropellan a una persona que queda completamente desfigurada por el accidente. Deciden levantarla y llevarla al auto y, una vez dentro, los ataca. El hombre decide sacar al violento del auto y rematarlo con una piedra para evitar mayor peligro. Ambos optan por esconder el cadáver y, a partir de ahí, la historia se trastorna.

Sin duda la habilidad de Thomas Ott para sus relatos breves de terror (esta historia consta de solo 58 páginas, poco más que un prestige americano) está en lo conciso de la premisa y su resolución no inmediata, pero sí efectista. Inspirado en los viejos cómics de la EC o las series de género como The Outer Limits, donde el golpe de efecto está sobre el final, el suizo sabe cómo aplicarlo: lo que parece un thriller común y corriente, a mitad de desarrollo, pega un volantazo y nos ubica en un género completamente distinto del cual no vamos a contar más para que sea una sorpresa.

Son dos los mayores méritos, por un lado, al ser completamente muda (como lo es buena parte de la obra de Ott), la narrativa se lleva a cabo de gestos y guiños repartidos en las viñetas. Cada elemento contenido es explicativo y nos muestra quiénes son, hacia dónde van y qué pretenden, y esto es un valor meritorio dentro de la escritura en sí.

Por otro lado, el arte del suizo es muy destacable por la técnica carte-à-gratter, que consiste en raspar pintura seca sobre papel, generando texturas y tridimensionalidad en el dibujo. A ese estilo de blanco sobre negro, se le suman unas expresiones faciales que acompañan a la perfección el aura de terror que le instaura Ott. Los ojos aterrorizados que vemos en cada uno de los personajes partícipes, nos indican que no la están pasando bien.

Como nota al pie, cabe destacar que Loco Rabia, en conjunto con esta publicación, reeditaron Cinema Panopticum y The Number 73304-23-4153-6-96-8. A los tres libros, los une el estilo artístico, el silencio y el género. Tal vez guarde mejor relación con Cinema Panopticum, donde las historias breves y el plot-twist de efecto están a la orden del día. Si hay algo en lo que Ott sabe como llamar la atención de cualquier lector, es con el salto sorpresa de la última hoja.

 

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