Detrás de la máscara de David Mack

Dueño de un peculiar estilo narrativo y un inconfundible sello artístico, David Mack participó como invitado internacional de la 11va edición de la Argentina Comic-Con. El staff de 9 Paneles estuvo presente y pudo intercambiar algunas palabras con el destacado dibujante y portadista de series como Kabuki, Daredevil, Alias y, más recientemente, Cover. El artista habla sobre sus orígenes, su llegada al mainstream y su relación con el guionista Brian Michael Bendis, entre muchas otras cosas.

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¿Cómo llegaste a la decisión de volverte artista de comics?
Siempre disfruté del contar historias y hacer arte. Una vez que intenté hacer mi primer comic disfruté mucho esa integración de las historias con la comunicación visual, entonces amé hacer historietas. Comencé a los 16 años y a partir de ahí decidí que continuaría haciéndolo.

¿Cómo fueron tus primeros pasos para llegar a ser profesional?
Mi primer comic lo hice para un proyecto de arte en la secundaria. En el medio estaba tratando de conseguir una beca para la universidad con mi trabajo artístico. Para esto me solicitaron diez piezas artísticas diferentes, entonces mi profesora de arte decidió que iba a elegir mis mejores trabajos para cada categoría. Mi mejor pintura al óleo, mi mejor acuarela, mi mejor escultura, mi mejor lápiz, etc. Ella me dijo que iba a elegir nueve de mis mejores trabajos, pero para el décimo me dejó elegir a mi hacer lo que quisiera. Entonces decidí combinar mis dos pasiones, la escritura y el arte, para mi décimo trabajo. Cuando lo terminé me dí cuenta que todas las cosas que disfrutaba hacer se podían integrar al formato de una historieta. Es así como mi primer comic fue para una beca universitaria, la cual terminé por ganar e ingresé sabiendo que iba a continuar con los comics en esta institución. Pero mi facultad no tenía ninguna clase o curso especializado, y es así como me gradué en Diseño Gráfico, porque se enseñaba como una síntesis entre texto e imágenes y pensé que podía aprender mucho de esto y aplicarlo a los comics. Mientras estudiaba también intentaba conseguir cualquier clase de trabajo en comics. Así terminé trabajando para varios publishers independientes, ya sea por dinero o por el mero hecho de ser publicado, así podría aprender más y más. Finalmente mientras estudiaba, logré llevar a cabo mi primer proyecto propio, Kabuki, el cual presenté como mi tesis para culminar mis estudios.

¿Cuáles eran tus objetivos con esta obra tanto a nivel artístico como profesional?
La primera serie de Kabuki fue publicada en 1994 pero comencé a trabajar en ella durante enero de 1993. Por esa época tenía 20 y fui a mi primera convención en New York, donde me inspiré muchísimo en todos los artistas que conocí y pensé que luego de hacer varios proyectos chicos era hora de hacer el mío. Y fue durante el viaje de vuelta en auto desde la convención que comencé a pensar en Kabuki. En esa época estaba aprendiendo y viajando muchísimo por la universidad, y pensé primero en contar una historia muy personal, al ser un gran fanático de los comics autobiográficos. Pero me sentía muy joven e inocente para hacer una autobiografía, no me creía lo suficientemente formado como para llevarlo a cabo. Sentí que si hacía al personaje principal hombre, se transformaría inconscientemente en una versión idealizada de mi o que la gente pensaría que me estaba escribiendo dentro de la historia. Necesitaba distanciarme del personaje para sentirme más cómodo en contar historias personales, y así fue como cambié el género del protagonista y la ubiqué en otra parte del mundo. En ese momento tenía un amigo japonés con el que viajaba mucho y aprendía el idioma, cuestiones históricas y mitológicas del país, entonces usé eso para la metáfora de la historia. Pero es dentro de estas metáforas donde encontré los lugares para contar cosas más personales e integrar todo lo que estaba aprendiendo en este proyecto. Ese terminó siendo mi desafío personal con la serie.

¿Podrías contarnos más sobre estas influencias en Kabuki?
Con mis viajes y mis aprendizajes sobre Japón pensé que esos conocimientos estaban formando una buena estructura para usar en mi historia. Pero tampoco quería que la gente viera la historia y me viera a mi, por eso creí que a través de este Japón metafórico podría llegar a hacer algo más universal y que la gente pueda verse reflejada en esta historia. Que puedan conectar o relacionarse de alguna manera con Kabuki y eso me daría una suerte de máscara detrás de la cual esconderme para contar mis propias historias a través del personaje principal. Ese fue el germen de la serie y, de hecho, no sólo primero la hice como mi tesis para Literatura en la universidad sino que también tenía la intención de escribirla nada más. Era consciente de que en ese momento era un joven inexperto y sentía que otros artistas eran naturalmente mejores para ilustrar la historia. Incluso, en 1993 conocí a Brian Michael Bendis y comenzamos a trabajar juntos. Como él primero quería ser artista de comics me contrató como su entintador para trabajar en equipo, por ese entonces le mostré el guion de Kabuki y en principio hablamos de que él sería el dibujante de la serie. Es así como tengo páginas de Kabuki dibujadas por Bendis de esa época. Luego me llegó un trabajo para una antología y decidí que, al ser una historia corta, la haría yo mismo para que sirva como una pequeña muestra o guía de Kabuki para el artista real. Pero me llegó otro trabajo para una antología que decidí hacer yo mismo, y otro, y otro… Es así como terminé haciendo cuatro historias cortas de ocho páginas y me dí cuenta que podía juntarlas en un one-shot como introducción y que luego el artista principal se encargaría de la serie propiamente dicha. Pero vendió tan bien que me terminé cayendo en mi propia trampa para dibujar mi propio trabajo.

Con el correr de los años has revisitado tu obra en varias ocasiones para varias editoriales, ¿qué podemos esperar de Kabuki en el futuro?
De hecho este año es el 25 aniversario de Kabuki y estoy trabajando en una nueva colección para Dark Horse. La editorial ha recopilado todos los volúmenes de la serie en unas ediciones de 416 páginas en formato library y ahora están trabajando en una nueva edición por el aniversario. Escribí algunas historias más que me gustaría hacer pero ya que trabajé en más de 1600 páginas para la obra creo que es una buena idea hacer otros proyectos propios antes de volver. Y es por eso que hice Cover con Brian Michael Bendis el año pasado. Siento que sería muy disfrutable y cómodo volver a Kabuki, y estoy seguro que volveré en algún momento, pero al haberle dado tantos años creo que es una buena idea hacer otros proyectos propios mientras tanto.

¿Cómo fue el paso a Marvel con Daredevil?
Comencé a trabajar para Marvel en 1995, cuando la primera serie de Kabuki fue recopilada en un tomo y se lo mostré tanto a Joe Quesada como a varios otros editores en una convención. Después del evento Joe me llamó y dijo que le gustaría trabajar conmigo en equipo, él como dibujante y yo como guionista. Aunque ese proyecto no se concretó, algunos años después me contactó y me ofreció hacerme cargo de los guiones de Daredevil después de Kevin Smith, y que él mismo se encargaría de los dibujos.

Si bien tus créditos figuran como portadista y escritor de tus números en Daredevil, el arte parece tener una gran influencia de tu parte, ¿tuviste algún dicho en ello?
Si bien en un principio iba a comenzar como guionista nada más, Joe me ofreció también realizar las portadas. Pero yo pensaba que a los ejecutivos de Marvel no les iba a gustar mucho mi arte, a lo que pactamos en que yo haría la primera portada y el resto las haríamos entre los dos. Para estas últimas le enviaba un boceto a Joe para que él la dibujase y que Jimmy Palmiotti la entintara. Después de esto, ellos me enviaban la versión final a través de FedEx, esto mucho antes de que usara scanners o Internet para enviar trabajos, para que pintara sobre el original (siempre tratando de no arruinarlo) y enviárselo de nuevo por correo. Es durante este período que a Joe lo ascienden como Editor en Jefe en Marvel, entonces como estaba tan ocupado me pidió que le envié bocetos de páginas del guion para facilitarle el trabajo. Y es así como Joe usaba lo mejor de mis layouts y ponía su parte, es por eso que se siente tan híbrido al leerlo.
Una anécdota interesante es que como trabajaba con Bendis, quien en ese momento  escribía y dibujaba Torso, puse sus dibujos en conjunto con el arte que le enviaba a Joe. Entonces me llamó y me preguntó por todos esos comics en blanco y negro que le envié, yo le expliqué que eran de mi amigo y que se fijara si había algo interesante para ofrecerle. Me confesó que no le gustaban sus dibujos pero sí la forma en la que escribía. Y fue así como le conseguí su primer trabajo a Bendis en Marvel con Daredevil, el cual le consiguió la oferta de escribir Ultimate Spider-Man.

Te has desempeñado a lo largo de varios roles en la producción de historieta en tu carrera, ¿cómo balanceas las responsabilidades de escribir y dibujar interiores y portadas de un comic?
Cada vez es diferente. En Kabuki hacía y hago todo, escribo, dibujo, coloreo, letreo, elijo el tipo de papel y trabajo con la imprenta. Es un montón de trabajo y esfuerzo para mi. Cuando hice Daredevil solo escribía y el resto se encargaba de la parte más difícil, por eso se sentía como una suerte de alivio para mi. Aunque también fue más intenso cuando escribí y dibujé la historia con Echo en la serie, me preocupaba por estar al día con las fechas de entrega.

Tu último trabajo ha sido Cover junto a Brian Michael Bendis en DC, ¿cómo se dio este proyecto?
Hice algunas portadas para DC Comics en su momento como Justice League y el año pasado algunas de Superman y Sandman. Con Bendis habíamos trabajado juntos varias veces desde que empezamos, con Daredevil, en Alias con Jessica Jones y co-escribimos Daredevil: End of Days. Ya teníamos experiencia juntos pero nunca en un proyecto propio, aunque siempre teníamos charlas sobre hacer juntos algún creator owned. Cuando Brian tuvo un grave problema de salud que casi lo lleva a la muerte, me contó que pensó en todos esos proyectos que no había llegado a concretar. Y uno de esos era este proyecto propio que teníamos en conjunto. Y cuando dio el paso a DC fue que llevamos a cabo Cover.

En Cover hay ciertos choques con la realidad de los comics de hoy, ¿hay algo autobiográfico en esta historia o simplemente se estaban divirtiendo con Bendis?
Originalmente estábamos desarrollando un proyecto distinto a Cover como creator owned. En el momento yo viajaba mucho como representante del Departamento de Estado de Estados Unidos, en los últimos años estuve viajando por Singapur, Túnez, África del Norte y en varios estados que formaron parte de la Unión Soviética. Fue en esos viajes donde un grupo extremista de Libia capturó a algunos de mis compañeros, entonces mientras le contaba de esto a Brian, él decidió que hagamos algo relacionado a esta historia. Y al principio dudé en hacerlo, porque mi idea era hacer algo a futuro con este relato, más relacionado con la no-ficción. Pero creo que terminamos por narrar una ficción inspirada en este hecho incorporando nuestro amor por las historieta, porque yo creía que había que encontrar el balance correcto para que no se volviera una historia tan pesada. Pero siento que de alguna manera logramos que funcione.

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