Antologías según Inglaterra

Cuando hablamos de antologías de historieta que se publican ininterrumpidamente desde su fecha de lanzamiento hasta la actualidad, sobresale la inglesa 2000AD. Famosa por ser el título que revolucionó la historieta del sector británico, con personajes emblemáticos como el Judge Dredd y autores de primer nivel. El éxito de Alan Moore en títulos como Swamp Thing y Watchmen animaría a muchos autores ingleses a probar suerte emigrando a EE.UU en una Inglaterra que sufría las políticas de Margaret Thatcher.

Crisis-Fleetway-1-63

A finales de los ochenta dos artistas de la 2000AD, Brett Ewins y Steve Dillon, fundaron Deadline, una revista apuntada al público adulto, y la legendaria antología veía amenazada su posición dominante en el mercado. La situación ameritó que el grupo Fleetway (dueño de la 2000AD en ese entonces) convocara al primer editor de la publicación, Steve MacManus, que propondría una nueva antología de historietas que reflejara el clima político de la época.

El 17 de septiembre de 1988 se publica el primer número de Crisis que, bajo un diseño espectacular a cargo de Ryan Hughes, nos presenta dos series bastante disímiles entre si: World War Three de Pat Mills y Carlos Ezquerra, una historia sobre un grupo de jóvenes ingleses en el año 2000 que se enrolan en las filas de un ejército al servicio de una multinacional capitalista encargada de distribuir, producir y contaminar alimentos, para lo cual usurpará tierras en África y Sudamérica.

Mills habia trabajado en múltiples series de la 2000AD y nunca disimuló su interés por la política, por lo que era la ocasión perfecta para explayarse a fondo sobre el tema manteniendo los elementos fantásticos o de ciencia ficción al mínimo indispensable, además de incluir como protagonista a una mujer negra, lo que en su momento causó la ira de sus lectores. World War Three no dejó tema sin tocar: desde el rol de Inglaterra en la masacre de Mau Mau hasta los masones. Se publicó hasta la mejor etapa de la antología y además de Ezquerra colaboraron artistas de la talla de Sean Phillips, Duncan Fegredo y John Hinckleton, quizás este último el que mejor captura el tono de la serie posterior a la partida de su dibujante original.

La segunda serie es New Statesmen de John Smith y Jim Baikie, un sombrío comic de superhéroes post-Watchmen ambientado en un futuro distópico donde Inglaterra es el estado número 51 de los EE.UU y los superhéroes son armas biológicas con escasos limítes éticos y morales. John Smith por ese entonces era una joven promesa que escribía Tyranny Rex en 2000AD y con New Statemen se lució al introducir técnicas literarias. Jim Baikie era un artista consagrado y se luce en la narrativa y los climas, pero no llegó a dibujar toda la obra para lo que contó con la ayuda de los ya mencionados Fegredo y Phillips, este último un autor fundamental que sería parte de la revista hasta prácticamente su cancelación.

A partir del número 14, Crisis le daría espacio a otras dos series que reemplazan a New Statemen: Sticky Fingers de Myra Hancock y David Hine y Troubled Souls, primera obra de Garth Ennis en dupla con John McCrea. Además de que ahora la contraportada incluiría una serie de bizarras y cautivantes ilustraciones de Brendan McCarthy. De ahí en más, Crisis irá mejorando y enriqueciéndose con diversos autores como Philip Bond, Si Spencer, Mark Millar y obras entre los que destaca True Faith de Ennis y Warren Pleece, una sátira terrible al catolicismo que nunca será recopilada en libro por Fleetway debido a la presión de grupos religiosos.

No sería el primer encuentro de la antología con la censura: originalmente Crisis iba a publicar Skin de Peter Milligan y McCarthy a partir del número 30, pero Fleetway y sus abogados se opusieron por considerar su contenido “depravado y corrupto”, por lo cual a partir de ese mismo número la publicación empezó a llevar un cartel arriba del título diciendo Not for sale to children. Diez números después, Peter Hogan renunciaría a su cargo como editor asistente de Crisis para publicar Revolver, donde Milligan y McCarthy serializan Rogan Gosh.

La repercusión de Third World War motiva a Amnesty Internacional a contactarse con Crisis para hacer un número especial e inolvidable, el 39. El mismo contaba dos historias basadas en casos reales sobre la pena de muerte en Sudáfrica y la ocupación israelí en la franja de Gaza íntegramente a cargo de Pat Mills y Sean Phillips. Entre los números 46 y 49 Crisis vuelve a ponerse en el centro de la polémica al serializar The New Adventures of Adolf Hitler, obra de los creadores de Zenith: Grant Morrison y Steve Yeowell. El último número funciona como un cierre de lo que podríamos llamar una etapa clásica de gran nivel.

A partir del 50, Steve MacManus pasa a ser co-editor junto a Michael W. Bennent que trae consigo varios cambios además del diseño: la periodicidad pasa a ser mensual y se empieza a publicar más material de autores no-ingleses como Alack Sinner de Sampayo y Muñoz a color, un fragmento del Perramus de Sasturain y Breccia, historias cortas de Manara y Miguelanxo Prado entre otros. La inclusión de este material termina rompiendo la identidad de la revista y salvo Third World War y Straitgate de John Smith y Sean Phillips (quizás la historieta más terrible que se haya publicado en Crisis), los autores ingleses escasean.

Para el 53, MacManus se va junto con Third World War y ni la absorción de las series que había dejado colgadas Revolver (entre ellas el Dare de Morrison y Hughes) logran repuntar las ventas. A excepción de Insiders de Millar y Paul Grist y Bible John de Morrison y Daniel Vallely (oscurisima y perturbadora obra sobre un asesino serial inglés), es muy poco lo que se puede rescatar de la revista. En octubre de 1991, Crisis cierra sus puertas en el número 63, pero la magia se había perdido hace 10 números atrás. Tras su cierre salieron tres especiales llamados Crisis Presents: Xpresso, compuestos casi en su totalidad por autores europeos.

Crisis fue un ambicioso emprendimiento que se animó a tocar temáticas políticas y sociales incómodas y urticantes, recurriendo muy pocas veces a la ciencia ficción o los superhéroes. Con una postura ideológica anti-tatcherista que no trataba al lector como un idiota, lo que motivaba más de un acalorado debate en los correos. Crisis fue una experiencia única en el comic inglés que no volvió a repetirse y es una pena que gran parte de su mejor material esté sin reeditar debido a que hoy en día es más actual que nunca. Los años pasan, pero la crisis nunca termina.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: