Japón según Hideshi Hino

Seppuku (o Harakiri para Occidente) es una película de Masaki Kobayashi del año 1962. Sus imágenes de violencia intensa dentro del marco de un código de honor entre los rōnin, impactaron fuertemente a un joven niño, que además y de manera casi coincidente, tenía a parte de su familia metidos con los Yakuza. Dicho impacto en realidad le dieron ganas de ser director de cine, pero antes se convertiría en un ícono del terror gráfico japonés, algo que al momento de empezar en los tempranos setenta, no abundaban.

Tal vez hay dos puntos esenciales que separan a Hideshi Hino de otros mangakas; por un lado trabaja solo y sin la necesidad de utilizar ayudantes, una tarea común dentro de la industria japonesa. Y por otro, su estilo de dibujo. Comparándolo con otros laburantes del género terrorífico (Junji Ito o Kazuo Umezu, por ejemplo), Hino va más a lo directo: apelando más a una narrativa. Genera climas con detalles simplistas, pero que termina reventando en paneles bien detallados con putrefacción y expresiones que rayan lo insano. El terror que nos quiere hacer sentir, ya lo vemos en la cara de los personajes y logra que lo sintamos.

Su debut profesional fue La extraña enfermedad de Zoroku (Zoroku no Kibyo), una breve obra de terror inspirada en The Illustrated Man de Ray Bradbury, con la intención de mezclar cuentos tradicionales con una tónica terrorífica. Zoroku no Kibyo le llevó a Hino un año completo de trabajo, debido a su costumbre de trabajar solo, además de pasar largo tiempo corrigiéndolo. Finalizada la historia en 1970, se decidió a mostrarla en Akita Shoten y Shonen Gaho, quienes rechazaron la obra, aunque la última terminó arrepintiéndose y la publicó dentro de la colección Shocking World. Para dicho apartado publicó otras historias breves, sin embargo al tener una muchísima menor cantidad de tiempo (pasar de un año de desarrollo a menos de un mes), estas obras son consideradas menores incluso para el artista mismo.

Zoroku es el tonto de un pueblo medieval nipón que contrajo una extraña enfermedad la cual le deja la cara llena de granos con pus. Los aldeanos terminan apartando al asqueroso personaje, instados por su hermano mayor y a costas de su sufrida madre, quien trata como puede de apañar a su hijo imbécil. Muchos de los tópicos que vemos acá, serán repetidos en otras publicaciones del mangaka: personajes torturados, alienados, seres con el incordio como cruz que encuentran la belleza donde el resto de los humanos mortales no. Y la inocencia por sobre todas las cosas.

 

Otra obra mayor (y una de las pocas de larga duración), es Panorama infernal (Jigoku Hen), un one-shot publicado en 1982 por Hibari Shobo. Mitad ficción y mitad obra autobiográfica, esta obra maestra pone en perspectiva qué ocurre en la cabeza de Hino, desde sus familiares relacionados con los yakuza, su hermano en estado de coma por una pelea pandillera y sus, en el momento de creación de la obra, problemas y desencantos con el trabajo de artista. Todo esto dentro del paraíso de un tipo demente que vive en el mismísimo infierno con su mujer e hijos, mientras nos relata su peculiar vida.

Además de algunas historias largas como El hombre cadáver (Shiniku no Otoko), Hino gusta de contar historias más cortas con un hilo conductor. Tanto Galería de horrores (Kyōfu Gallery) como Circo de monstruos (Circus Kitan), están repletas de historias breves que tienen como narradores/presentadores, al estilo Twilight Zone. En el caso del primero, quien nos introduce en cada relato es dueño de una galería especializada en, por supuesto, cuadros de horror. Y para el segundo libro, es el “líder” de un circo freak, que en realidad cada uno de los habitués de la diversión son demonios en pena, cuyas historias siempre terminan en una tragedia cada vez mayor.

 

Como parte de la influencia de Seppuku, Hideshi quiso ser primero director de cine. Este sueño lo pudo cumplir en 1985 cuando fue parte del proyecto Ginī Piggu (Guinea Pig), una reconocida saga de cine gore asiático. Hino realizó dos películas: la segunda entrega, Chiniku no Hana (Flower of flesh and blood) y la última, Manhōru no naka no Ningyo (Mermaid in a manhole), esta dirigida y escrita por él. Ambos filmes poseen un alto impacto visual, propio de la influencia de Kobayashi.

Tal es la violencia de su primera colaboración, que hoy en día es recordada por una tragicómica secuencia que incluye a Charlie Sheen (en una noche probablemente alterada, quimicamente hablando), el FBI y una denuncia desestimada al segundo. No es de extrañar que Sheen haya reaccionado de esa manera tan particular, ya que las escenas de desmembramiento son tomadas de una forma tan cruda, tan ritual, que podría agarrar hasta el más desprevenido, incluyendo a un incredulo Hino que tuvo que ir hacía Estados Unidos para probar que efectivamente nadie murió en la realización de esta película. Nuevamente el link con los samuraì, arrastrado desde Seppuku.

Afortunadamente, el acceso al material de Hino no es complicado. DH Publishing publicó 16 volúmenes dentro de la serie Hino Horror con gran parte de su obra, pero para aquellos que no sean duchos de la lectura en inglés, La Cúpula dentro del apartado Manga Terror también editó varios libros. El material abunda y es fácil de conseguir como para hacer una inmersión dentro del mundo de uno de los primeros mangakas en avocarse al género de terror.

 

Agradecimiento especial a Julia Tortarolo por la colaboración en el apartado cinematográfico de la nota.

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