Junk culture: Buscando mi destino

Durante el período de auge del sello editorial Vertigo Comics en la década de los noventa, se produjeron muchas obras memorables, recordadas principalmente por el trabajo de guionistas británicos como Grant Morrison, Neil Gaiman y Jamie Delano. No era habitual la presencia de autores integrales en las filas del sello, pero Ted McKeever era la excepción que confirmaba la regla.

 

Tanto en trabajos en colaboración con otros guionistas (Peter Milligan y Rachel Pollack, por ejemplo) como en obras de su autoría, McKeever era uno de esos pocos autores integrales que supo mantener un nivel muy alto durante toda su carrera. Dueño de un estilo crudo y expresionista, con personajes sumamente grotescos, tuvo la suerte de ser apoyado desde el inicio de su carrera por editores como Archie Goodwin y Lou Stathis, que siempre lo tuvieron en cuenta a la hora de convocarlo para diversos proyectos tanto en Vertigo como en varios títulos y antologías de DC.

Tras el fallecimiento de ambos editores, McKeever se queda sin un sostén firme, y luego de algunas esporádicas colaboraciones para Marvel, termina recalando en Image. Allí, Jim Valentino reedita sus primeras obras y le da el espacio para publicar nuevos trabajos, pero ninguna logra ser un éxito comercial. Tras publicar su autobiografía Pencil Head, anuncia su retiro de la historieta para dedicarse de lleno a las artes plásticas.

 

Junk Culture cuenta la historia de dos adolescentes gemelas que de un día para el otro descubren que son máquinas de matar. Definida por su autor como una catarsis en torno a su desdén por la simetría, la miniserie incluye varios elementos recurrentes en sus obras tales como la búsqueda de la identidad, el humor negro y experimentos científicos. Junk Culture es prácticamente un cómic de acción, pero no descuida en ningún momento el subtexto trágico de la historia de las protagonistas.

En esta orgía de caos y destrucción por doquier, McKeever se luce en una narrativa donde utiliza mucho una grilla de seis viñetas con dos panorámicas intercaladas. Esto le permite darle un clima cinematográfico al cómic, ya que no solo la usa para mostrar edificios y fondos, sino para recalcar un momento de alta tensión o mostrar en detalle los rostros grotescos y deformes de los personajes.

Junk Culture 001-009

Sin ser una obra brillante en la carrera de McKeever, Junk Culture tiene el mismo nivel de calidad y compromiso que Industrial Gothic. Que haya pasado por afuera del radar no se debe a su temática, sino a su corta extensión y al hecho que unos meses antes, el artista había realizado el arte de Superman’s Metropolis, un Elseworld que mezcla la película de Fritz Lang con los mitos del kriptoniano.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: