Argentina según Fernando Calvi

La historieta argentina en la década de los noventa vivió uno de sus momentos más difíciles. Caracterizado por el cierre de editoriales clásicas como Record y Columba, pero también por un recambio generacional de autores provenientes del under. El boom de Image y los superhéroes oscuros y violentos se vio reflejado con el éxito de Cazador, la única historieta de la década que fue un éxito de ventas durante mucho tiempo. Muchos autores probaron suerte con incursionar en el género superheróico y sin duda uno de los más interesantes es Fernando Calvi.

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Dueño de un estilo dinámico y fresco, Calvi debutó en el mercado local con un superhéroe llamado Megaman, publicado por Ediciones de la Urraca (la misma que albergaba a Cazador) en tres comic books. Pese a ser cancelada debido a las bajas ventas, la publicación le sirvió para seguir en actividad y poco tiempo después colaboraba con una historia corta para Vórtice, una antología publicada por Comiqueando Press.

En apenas seis páginas, Calvi nos presenta a un vigilante urbano que trabaja para un ángel que le propone una oferta que no podrá rechazar: matar a pecadores a cambio de liberar el alma mortal de su esposa Selene. La crudeza de los diálogos y el dibujo novedoso del autor convirtió a esa historia en una de las mejores de la antología.

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Bruno Helmet debutó en el número 28 de Comiqueando, reemplazando a Caballero Rojo y a partir de ahí fue un habitué de la revista hasta el número 39. Conforme pasan los episodios, Bruno y el Ángel se enfrentan a diversas amenazas tales como militares que vuelven de la muerte, demonios del infierno y monstruos nazis. Capítulo a capítulo, los guiones de Calvi adquieren un vuelo poético muy particular que lo distingue entre otras historietas que también estaban plagadas de venganza, demonios y referencias bíblicas.

En esta primera etapa, el dibujo combina influencias de varios autores entre los que se puede destacar a Jack Kirby, Bruce Timm, Frank Miller y Kevin O’Neil. La narrativa es muy interesante, con pocas viñetas por página pero con un excelente manejo del blanco y negro que realza la atmósfera opresiva de la obra. En las escenas de acción, el autor se luce como pocos con piñas que parecen salir de la página para dar de lleno en nuestra cara.

La recepción de los lectores fue sumamente positiva y De la Urraca recopiló los primeros episodios de Bruno Helmet en 1998, en una edición que tiene la particularidad de estar coloreada por el propio artista. Apenas un año despúes, Bruno debutó en su propio título publicado por Comiqueando Press. En el primer número, que contó con la colaboración de Quique Alcatena, Calvi decide redibujar los últimos episodios que aparecieron en Comiqueando sumando más masas de negro y rostros expresionistas dignos del mejor Jorge Zaffino.

Para el segundo número Calvi se dio el lujo de trabajar con guiones de Carlos Trillo en otro estilo completamente distinto, más cercano a sus historietas para Billiken como Dani Nebulosa. Además, su dibujante seguía publicando en Comiqueando nuevas historias de Ojo de Dios y Mandinga, dos personajes del universo de Bruno Helmet, cada una en un registro distinto y particular. Ya entrado el nuevo siglo y con Calvi convertido en un autor consagrado, retomó al personaje en las páginas de la antología de héroes argentinos publicada por Universo Retro con un estilo más cercano a lo que vimos en sus obras más recientes como México Lindo.

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