Argentina según Fantomas y Julio Cortázar

Quizás la única vez que se asociará al famoso escritor argentino al mundo de los cómics. Una aventura metaficcional sobre la realidad de la década de los setenta, la intelectualidad y un plan maestro capitalista para acabar con la libertad de los hombres. Una suerte de relato periodístico que apunta contra los gobiernos fascistas a través de la figura de un justiciero de dominio público. Esto es “Fantomas contra los vampiros multinacionales: Una utopía realizable narrada por Julio Cortázar”.

Fantomás de Julio Cortázar

“Un episodio excepcional… arde la cultura del mundo… ¡Vea a FANTOMAS en apuros, entrevistándose con los más grandes escritores contemporáneos!”

Sí, es cierto, esto no es un comic propiamente dicho. Tampoco fue editado originalmente en el país sino que fue publicado en la editorial Excelsior, hogar del periódico homónimo mexicanoNi siquiera aparece acaso una mención al medio como forma de arte o expresión alguna sobre sus capacidades artísticas. Pero entonces, ¿por qué incluir a esta publicación como parte de la semana de la historieta producida en Argentina? Fácil, no sólo por la figura de Julio Cortázar ligada al mundo de las viñetas, sino por su utilización del formato como parte de una obra y como portal que mezcla la realidad con la ficción. Una suerte de mitosis de medios que es vista en acotadas ocasiones y cuenta con un potencial casi revolucionario a nivel narrativo.

“Fantomas…” narra las aventuras de Julio Cortázar, descripto por él mismo como “el narrador”. La historia se sitúa poco tiempo después del Tribunal Russell II, la segunda instancia de un consejo integrado por distintos intelectuales y letrados de todas partes del mundo. Cuando el escritor va en camino a su tren de regreso a París, su lugar de alojamiento, compra con desgano una historieta mexicana protagonizada por un extraño justiciero de máscara blanca y traje, Fantomas. En el viaje, comienza a leer las viñetas que describen una conspiración por erradicar con la literatura clásica del mundo. Crímenes en bibliotecas, incendios, atracos y amenazas de asesinatos, todo conspira contra los grandes clásicos de la historia como las obras de Víctor Hugo, G. K. Chesterton y hasta miles de ejemplares de la Biblia. En el medio de su lectura, “el narrador” se sorprende al encontrarse a sí mismo dentro de las páginas, viéndose consultado por su protagonista junto a otras figuras como la filósofa estadounidense Susan Sontag y el escritor italiano Alberto Moravia.

Inicio de Fantomas por Julio Cortázar

Aún con su participación estelar en el comic y la de varios de sus conocidos, el narrador de la historia deja inconcluso el relato para dirigirse a su hogar. Es allí donde recibe una llamada de la propia Sontag, quien le revela que lo que acaba de leer no sólo es cierto sino que se trata de una conspiración mucho más profunda que involucra a las empresas multinacionales y a la dominación cultural y política de Estados Unidos. Es así que el relato da un vuelco más con referencias a datos históricos, recortes de noticias, gráficos y obras de arte que terminan haciendo referencia hacia su punto de partida, el Tribunal Russell.

Este congreso existió y en él participaron varias de las mentes más brillantes de la época. En sus dos encuentros se investigó los crímenes de guerra de Estados Unidos en la Guerra de Vietnam así como también la influencia del país y de sus organismos de inteligencia en la dictadura militar de Chile de 1973. Con extensa documentación bibliográfica y  audiovisual, el tribunal comprobó la violación de derechos humanos en ambos casos y las causas de los mismos. Esta obra no solamente sirve como documentación de estos encuentros, por la inclusión de sus conclusiones en el apéndice, sino también como una suerte de extensión de sus pedidos a través de un relato “ficcional”.

Fantomas por Julio Cortázar

¿Y qué tiene que ver la historieta en todo esto? Acá el medio tiene otra función a la que usualmente estamos acostumbrados. Sirve como disparador de la trama real que describe el narrador, en una voz omnisciente pero que al mismo tiempo se incluye a él mismo como personaje dentro de la historia. Funciona como portal entre el mundo real y el “ficticio”, y está entre comillas ya que en el relato que lee Cortázar en su viaje de tren tiene consecuencias en el mundo real y se conecta con varios hechos históricos. Incluso haciendo referencia a las sesiones del Tribunal Russell.

La experiencia de su lectura es algo único gracias a esta semiosis de medios y formatos, que además incluye otras obras artísticas y varios collage de fotografías.  Por otro lado, también sirve como documento histórico para releer sobre aquellos crímenes de lesa humanidad. Estos no fueron perpetrados por villanos malignos de aventuras cósmicas o relatos de aventuras. Fueron personas reales que ni siquiera en un relato ficcional pudieron ser atrapados por un justiciero enmascarado.

2 Comments on “Argentina según Fantomas y Julio Cortázar

    • Hola Mauricio, desconozco desde donde nos escribís, pero si sos de la ciudad de Buenos Aires, lo podes encontrar con facilidad en lugares como parque rivadavia, centeneario o en las librerías de saldo de calle Corrientes.

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