Entre el homenaje y la dualidad en Thor: Godstorm

Mientras Marvel despegaba de la crisis a finales de la década de los noventa, se gestaron pequeños proyectos con objetivos claros. Entre el éxito de los Marvel Knights y la deflación de Heroes Return hacia comienzos del nuevo milenio, se colaron dos miniseries en el mismo año protagonizadas por personajes clásicos. Su misión era crear historietas que emulasen aquellas aventuras clásicas de la génesis de la editorial pero con una vuelta de tuerca actual en el guion. Esta idea iba en base al artista que estaba ligado a ambas revistas, el artesano Steve Rude. Y es junto a Kurt Busiek que juntos realizan la más lograda de ambas, Thor: Godstorm.

Thor Godstorm Intro

Todo comienza con dos jóvenes oriundos de una pequeña aldea vikinga del siglo IX. Uno de ellos intenta hacer que el otro abandone sus intentos por desenredar las redes de los botes de pesca para enfrascarse en combates de práctica con sus compañeros. Pronto se verán interpelados por el sabio de la aldea, quien los reprenderá por sus comportamientos y los interesará en sus fábulas sobre las gestas de Thor a lo largo de los años contra la Godstorm (tormenta divina o el “Dios-tormenta”). Con el correr de las páginas, se irá develando una trama que recorrerá varias épocas del Dios del trueno, un conflicto que impactará en la vida de los adolescentes y el secreto que esconde el anciano narrador.

Es cierto que el dibujo de Steve “The Dude” Rude puede significar el gancho principal para aquellos que estén interesados en estas revistas. Sin embargo, el guion de Kurt Busiek no solo está a la altura de las circunstancias sino que logra pegar la vuelta y ser un argumento tan funcional al proyecto como presentar tantas capas de profundidad que enriquecen su lectura. Cuatro historias componen los tres números de la miniserie, cada una de ellas investidas con el tópico central que hace a la historieta: la dualidad. Cada uno de los relatos presenta dos lugares opuestos que chocan de distintas maneras. Ya sea los jóvenes que dan inicio al comic, pueblos enfrentados durante la edad media o un meteorólogo que busca constantemente la atención de una mujer que lo desprecia. Una paradoja que se extiende a lo largo de los números alimentada por la relación entre el Dios de las mentiras y el heredero de Odín.

thor Godstorm Tales

A simple vista esta dicotomía parecería ser un buen condimento de moraleja a las aventuras que atraviesan los personajes, al mejor estilo Tales of Asgard. No obstante, Busiek no se queda en esto y aprovecha para profundizar las relaciones en sintonía con el tiempo. A medida que pasan las eras, los conflictos se vuelven más complejos y a tono con el contexto. Una guerra entre tribus salvajes y civilizadas se convierte en un tóxico vínculo amoroso y a su vez éste se transforma en el dilema familiar entre un padre y su hijo. Todo esto contado a lo largo de distintas etapas de Thor, lo cual da pie para destacar el gran trabajo del escriba a la hora de jugar con la continuidad y respetar los contextos en los cuales decide situar las gestas de los personajes. Todo sasonado con una maestría para el lenguaje antiguo de la realeza lleno de “thys”, “thous” y una solemne prosa digna de los Nueve Reinos.

Thor Godstorm

Por el lado de los lápices, afirmar que la vara de Steve Rude está siempre alta es ya casi una obviedad. Empero, estas páginas apuestan, por obvias razones, a un registro mucho más clásico para la artesanía del oriundo de Wisconsin. En su gran mayoría, las viñetas están distribuidas en la tradicional grilla de tres viñetas verticales y dos horizontales. La gran mayoría del comic utiliza este formato para llevar adelante la trama para buscar esa cuota de nostalgia en la obra de Jack Kirby. Aunque es menester aclarar que esto también le permite a Rude romper este recurso narrativo y jugar con puestas más arriesgadas para la narración. Hasta juega con la posición de la cámara para entregar poses y encuadres claramente en homenaje a la obra del “Rey de los Comics” y otros que profundizan y hasta expanden el impactante registro del más grande arquitecto del universo de Marvel. Ya desde las portadas, una trilogía dueña de una belleza inconmesurable, se puede ver una clara influencia en el lenguaje corporal de los personajes y su diseño.

Thor Godstorm tapa

También vale la pena realizar una aclaración. La labor del “Dude” en esta historia no le llega ni de cerca a sus puestas más arriesgadas en obras como Nexus o World’s Finest. Pero, ¿acaso esto es algo negativo? Muchas veces se suele detallar la evolución de un artista en cuanto al lenguaje narrativo o el  registro empleado para cada historieta. Si mejora o no en su secuencialidad o si sus figuras son más o menos definidas dependiendo la función del dibujo en el comic. Thor: Godstorm no le exige a Steve Rude ser audaz o rupturista en todas las páginas y el dibujante lo entiende. Su lápices están al servicio de otras cuestiones, las cuales no son menores si se considera la génesis de la miniserie. El artesano no solo cumple con ellas sino que utiliza algunos espacios para desplegar su talento, aún sin tomar completo protagonismo en la narración. Juega en equipo, deja que en las páginas se luzcan tanto su habilidad como el guion de Busiek y eso ya es una virtud que pocos tienen como lapicistas.

 

Mención aparte tienen las tintas de Mike Royer, quien fue uno de los más grandes colaboradores del propio “Rey”. Incluso llegó a rivalizar con Joe Sinnot, comúnmente reconocido como el mejor entintador de Kirby por los fanáticos. En esta oportunidad, le otorga a las líneas esa cuota de finesa a para emular el impacto del autor original. Pero también se lo pone a prueba con algunas puestas de cámara que realiza Rude a lo largo del relato para . Lo único que se podría llegar a criticar de la obra es el color de Gregory Wright, quien hace un gran trabajo aún al colorear digitalmente. Sin embargo, la limitada paleta que emplea, que si bien sirve para cumplir con la nostalgia, a veces se queda corta para algunas secuencias que exigen un poco más a la hora del despliegue visual.

Mientras que Spider-Man: Lifeline, la serie hermana de Godstorm, casi que obligaba a Rude a ser más audaz para llevar adelante la trama, los tres números que protagoniza Thor resultan ser una obra superadora en profundidad y despliegue que la del arácnido. La mera excusa del homenaje sirve para crear una fábula que se sostiene por sí misma y se aprovecha tanto de la continuidad como del presente del personaje. Todo con el fin de expandir el mito de los dioses de Asgard así como el del mismísimo Jack Kirby en Marvel. El próximo mes tocará reseñar la aventura de Spidey con guiones del “argentino a medias”, Fabián Nicieza.

Thor Godstorm Odin

One Comment on “Entre el homenaje y la dualidad en Thor: Godstorm

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