Entre el soliloquio y la nostalgia en Spider-Man: Lifeline

Segunda y última parte de las miniseries de Steve Rude por Marvel en los primeros años del siglo XXI. Esta vez toca un relato más terrenal con alguna pata metida en el misticismo marvelita pero girando en torno a Spider-Man y el submundo de gángsters de Nueva York. Con los guiones de Fabián Nicieza y bajo la sombra de John Romita Sr. habrá que ahondar en las historietas más jugada en la cuestión artística y narrativa pero de menor ambición en su trama.

Spider-Man Lifeline inicio

Spider-Man: Lifeline resulta una suerte de secuela al clásico arco que comienza en Amazing Spider-Man #68 (“Crisis on Campus”), por Stan Lee y John Romita Sr. La original involucra el descubrimiento de un artefacto arqueológico que podría significar una clave para la fórmula de la vida eterna. Se le agregan un par de villanos mafiosos como el Kingpin y Silvermane, jefe de la familia Maggia, al doctor Curt Connors como un rehén que tiene su propia agenda y ya están los ingredientes para una aventura digna de fines de los sesenta.

Lifeline está ubicada en la continuidad de la época en la cual fue concebida. Esto significa que Peter Parker hace algunos años dejó atrás la infame “Saga del Clon” y actualmente se encuentra superando la supuesta muerte de Mary Jane. La trama gira en torno a la aparición de unos nuevos fragmentos de la tableta que se los disputarán algunos viejos conocidos mafiosos del arácnido como Hammerhead y otros esbirros del mundo del hampa como Eel, Boomerang y Man Mountain MarkoObviamente que volverá Connors para tratar de descifrar los nuevos sígilos del artefacto y Spidey recibirá una mística ayuda para decodificar los secretos de las tan codiciadas escrituras.

Eel en Spider-Man Lifeline Steve Rude

Si en la anterior entrega se hablaba de que el dibujo estaba al servicio del guion, esta saga es la antítesis absoluta de esa idea. Steve Rude despliega sus lápices y homenajea una época muy querida por los fans, la de la dupla Lee/Romita Jr. Un período que terminó por gustar a los lectores gracias a la sensibilidad pop del dibujante clásico y su manera de retratar las acrobacias del amistoso vecino. Para Lifeline, el “Dude” es una elección idónea para retratar esos diseños de línea clara y escultural belleza digna de los galanes y las estrellas femeninas de la época. Sus páginas y figuras resultan una suerte de doppelgänger moderno de quien supo ser Director de Arte para Marvel durante los setentas. Estas creaciones se ven sostenidas por un libreto estructurado y calculado milimétrica y específicamente para cumplir esta tarea.

Las portadas una vez más son para el recuerdo, dueñas de una sensibilidad distinta a las anteriores, más enfocadas en seguir la línea al artista homenajeado y a otros como Gil Kane o RossAndru. Y hasta el cocreador de Nexus juega mucho con algunos guiños a Steve Ditko en sus narraciones, al emplear las conocidas tres viñetas por grilla o cambiar de color el traje del protagonista con la oscuridad. También juega con esa estética para diseñar los trajes de los villanos, además de otorgarle un pequeño lavado de cara a Lizard. Algo que no estaba muy presente en los episodios previos son los pin-ups introductorios de cada capítulo, explotando su variantes ilustrativas y narrativas.

Spider-Man Lifeline portada

Y como era de esperarse, otra vez Rude encuentra espacios para innovar y dejar salir su faceta rupturista, dentro de lo que el mainstream deja hacer, claro está. A diferencia de la historieta del hijo de Odín, donde encontraba lugares para dar una vuelta de tuerca al impacto de Kirby y algunas páginas de narrativa más contemporánea, acá tiene muchísimo más aire para respirar. Sí, la influencia Romística está, pero no se contenta con solo emular su línea, sino que aprovecha las viñetas para explorar otras maneras de narrar la acción y hasta los momentos de reflexión. Estos últimos, en vez de ocupar uno o dos paneles como en la época clásica, toman casi hasta tres páginas enteras, en unas secuencias exprimen al máximo su esencia de culto a una era. Es extraño decir que en estas revistas se lo puede ver desatado, porque se mantiene en su carácter de homenaje pero esta vez no se contenta con un estilo de narración y tiene el espacio suficiente para explotar otras maneras de contar con sus lápices.

La nostalgia que da nombre al artículo radica no solamente en la inspiración artística del “Dude” sino también en gran parte del guion. Como ya se había hablado antes, uno de los objetivos de estas miniseries era jugar con personajes y sus contextos clásicos. Mientras que Busiek planteaba un tablero de ajedrez a través del tiempo con el objetivo de armar una suerte de fábula que juegue con la continuidad del Dios del Trueno, Nicieza parece más enfocado en una tarea de menor vuelo narrativo: el guiño a una época.

La decisión de realizar una continuación de una historia clásica si bien resulta acertada para el tipo de proyecto en el que se trabaja, el relato queda anclado a esta rememoración de épocas pasadas. Sí, puede que el arte de Rude sea suficiente para llevarse al hombro la historia y que sea solo eso, una remasterización de historias pasadas. Pero el techo de la pasada miniserie es mucho más alto que lo que plantea Nicieza. Para aseverar más este punto, la trama de uno de los autores de Marvels funciona para ser leída en cualquier época y entender que forma parte de la continuidad de Thor. La aventura de Spider-Man está cargada de referencias a cuestiones del momento, como la película Matrix, o incluso algunos vocablos dignos del propio Stan Lee.

Pin-up Spider-Man Steve Rude

Si bien aunque parecería que uno de los creadores de Deadpool hizo un trabajo no muy loable, la realidad es que cumple con sus expectativas. Hace un gran trabajo emulando diálogos como los escribiría el ya difunto Lee en esa época. Incluso recupera esa voz en los momentos de melancolía y dolor. Pero se aprovecha de esto para darle espacio a su compañero de explotar su potencial. Y aunque podría ser un trabajo que redobla la apuesta a su predecesor, Spider-Man: Lifeline termina siendo un juego de rol bastante divertido y bellísimo en su ejecución. De esta manera concluye el repaso por dos acotadas incursiones de Steve Rude en el universo Marvel.

Spider-Man Lifeline final

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