La apreciación cultural en Samurai: Son of Death

La editorial Eclipse fue uno de los sellos norteamericanos más importantes en cuanto a la llegada del manga a occidente se refiere. Con la publicación de varios clásicos de la historieta japonesa en formato comic book, como Lone Wolf and Cub y The Legend of Kamui, preparó el terreno dentro del mercado directo para más incursiones de autores orientales en tierras occidentales. Gracias a su línea Eclipse Books, llegó lo que ellos llamaron “la primera colaboración en historietas entre un escritor americano y un artista japonés” de la mano del guionista Sharman DiVono y el artesano Hiroshi Hirata.

Samurai Son of Death Hiroshi Hirata portada

Samurai: Son of Death narra la campaña del dictador Hideyoshi Toyotomi para derrotar al clan rebelde Shimazu en los últimos años del período de unificación del Japón. La trama se centra en la disputa política entre los distintos líderes de la época, como Ieyasu Tokugawa, quien se convertiría en el primer shōgun del período Edo, y los distintos jefes feudales productos de la era Sengoku. En el medio de esta disputa de poder, está Harada Sadayasu, quien por su participación en el conflicto bélico tendrá una transformación que lo convertiría en la figura que da nombre a la historieta.

Con una trama anclada a la investigación histórica y en figuras reales, la lectura de este tomo podría pecar de una sobredosis de hermetismo. Sin embargo, allí radica la importancia de los esfuerzos de DiVono en poder contar un relato fidedigno y a la altura de las circunstancias. Si bien él mismo confiesa que algunos textos de su corpus se contradecían, logra armar un breve pero efectivo y fiable retrato de la figura del samurái.  Este sería otro caso de un artista al servicio de otro, ya que la finalidad de la obra es brindar un vistazo a la historia y cultura del país oriental. Además de dar la oportunidad para que Hirata demuestre al mercado americano lo que él es capaz como también del potencial de la escuela japonesa del formato.

Hiroshi Hirata

Otra de las figuras que hace lo suyo para destacar el lenguaje y estilo del mangaka es a quien confiaron la labor de letrista: Stan Sakai, nada menos que el creador de Usagi Yojimbo. Su artesanía a la hora de elegir los espacios que ocuparán los globos y cuadros de texto denotan una sensibilidad y conexión muy afín al material con el que se trabaja. Mientras que algún otro rotulador esté más preocupado por el dinamismo y la fluidez en los diálogos o narraciones, a Sakai le interesa más exhibir el arte del dibujante. En consecuencia, hay un especial cuidado en proteger las virtudes de las páginas entregadas y se nota al ver como los rostros, ropas y texturas del dibujo no son estorbados por las palabras.

Hiroshi Hirata página

Hiroshi Hirata comenzó la producción de Samurai: Son of Death luego de completar su obra magna, Satsuma Gishiden, y con un intento frustrado de abandonar el mundo del comic. En su regreso, se denota un lapicista más centrado en la narrativa menos ágil, con la cantidad de texto a llenar, pero con varias vertiginosas disposiciones de páginas. Puestas en vertical, cuadrículas y con figuras humanas que salen de la viñeta, son algunas de las técnicas que utiliza uno de los autores más importantes del gekiga para su desembarco en los Estados Unidos.

Existe también un interrogante que no está muy claro durante la lectura del material y tiene que ver con la rotulación. Una de las virtudes del arte de Hirata reside en su proeza a la hora de dibujar onomatopeyas, herramienta que difiere en su función según sea historieta americana o nipona. Aunque hay algunas de ellas que aún se mantienen en su idioma y finalidad original, muchas son reemplazadas por signos de exclamación o interrogación que mantienen la impronta del autor. Con lo cual, nace la duda: ¿Habrá sido Stan Sakai o el mismo Hiroshi Hirata? Por lo pronto, me animo a decir que si se trata de Sakai, es una labor prodigiosa.

Hiroshi Hirata Sharman DiVono

Por otro lado, el dibujante de la obra demuestra su virtuosidad tanto como narrador como ilustrador. Al tener más espacio en el prestige que en un tankōbon, se nota que aprovecha muchísimo para exprimir la cantidad de paneles disponibles y el nivel de detalle. El armamento, la vestimenta y los fondos gozan de una artesanía distinta al desenfrenado ritmo de trabajo al que está acostumbrado. Aunque, resulta un poco sospechoso ver cómo su esfuerzo en esta vertiente choca con el tamaño de la publicación. Lo cual invita a ahondar un poco más en cómo nació este proyecto.

Una de las grandes incógnitas que esconde este tomo es el génesis de su existencia. Aún cuando el producto final vio la luz del día en el año 1987 de la mano de Eclipse Books, estuvo muy cerca de publicarse a través de DC Comics. Según se pudo conocer, la obra apareció solicitada por la Distinguida Competencia para 1984 en la Comics Journal #87 con fecha de diciembre de 1983. Vale la pena recordar que en agosto de ese mismo año salía a la luz la novela gráfica Star Raiders, por Elliot S. Maggin y el idolatrado José Luis García López, con la difícil misión de competir contra la línea opuesta, ya con un año de ventaja. Por ende, no es descabellado pensar que este proyecto podría haber salido en este sello.

De hecho, entre los coordinadores involucrados se destaca Mike Friedrich, uno de los principales responsables del codiciado libro titulado simplemente Manga, de Metro Scope, en el que se incluye una obra de Hirata. Junto a él en las labores editoriales está acreditado Masaichi Mukaide, dibujante que fue publicado por Friedrich en dos ocasiones para su revista Star Reach, en la que probablemente sea la primer publicación americana de material japonés. Con sus años de experiencia, conocimiento y de trabajo para DC, es completamente lógico que la publicación recaiga en sus manos. No obstante, al final del día, entre los retrasos por la investigación en el guion y el tiempo que le tomó al mangaka llevar a cabo las páginas, tardó cuatro años en salir al mercado. Entre el retraso, la compañía original tuvo que cerrar su línea de Graphic Novels unos años más tarde y enfocar sus esfuerzos en la celebración por sus cincuenta años de existencia, Crisis of Infinite Earths y el relanzamiento que se vería posteriormente. Al final, Eclipse salió al rescate de esta oda a la historia de Japón y al espíritu samurái.

Hiroshi Hirata Eclipse Comics

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