El Último Recurso: La revolución del asco

El bombardeo mediático de super héroes provoca malestar, y ese malestar genera una reacción. La mejor reacción es sentarse a parodiar esta hegemonía narrativa tanto en papel como en pantallas, y lograr a su vez que dicha parodia tenga peso propio. Esto ocurre con El último recurso editado por Libera La Bestia, a modesto entender, una de las obras más relevantes del pasado año.

Portada EUR-01

La Agente Prisca se encarga de reclutar una task force formada por Tumba, Ethel, Gogó (dos hermanas siamesas) y el Hombre Vómito. A estos cuatro personajes los hermana poseer superpoderes peculiares y ser un poco inadaptados. La misión de este grupo conocido como El Último Recurso, es investigar la desaparición de un micro escolar, donde está involucrada una criatura del espacio exterior.

La maestría de contar una historia cuyo resumen puede sonar a algo ya repetido varias veces, radica en los ingredientes que le dan forma y sabor al relato. Seguramente todo les puede sonar a una mezcla entre el Suicide Squad de John Ostrander con la Doom Patrol, pero lo que hace que El Último Recurso quede kilómetros más adelante que estas obras, es el guion de Lubrio. La originalidad está en cómo resolver esta invasión alienígena con personajes que están muy lejos de actuar con heroísmo o incluso con habilidades realmente útiles para la ocasión.

La magia del guion es lograr empatizar con estos fracasados. Entre ellos se apoyan incluso cuando no quieren estar en ese lugar, haciendo que funcionen como un equipo aunque no sean los más solicitados. También es inteligente al mostrar las resoluciones del combate, dejando como único cabo suelto la identidad de quién o qué los convoca, algo que quizás sea explorado en alguna secuela pero que de momento no afecta en absoluto su lectura.

Por otro lado y a la par de importante, está la maestría de Kundo Krunch, dibujante marplatense y uno de los que más estuvo en ascenso los últimos años. Su estilo de dibujo está cercano a la linea de Mike Mignola, pero se despega con una originalidad y versatilidad más propias del artista. La diferencia más grande está en el preciosismo y cuidado que tiene Kundo con su arte, distante de los trazos más salvajes y cubistas del californiano. Como prueba de la genialidad, las últimas hojas del libro muestran la diferencias entre los bocetos entregados por Lubrio (también dibujante en obras propias, como Zoila Zombie) con unos personajes más pulcros, que bajo la pluma de Kundo cobran mejor sentido a la obra.

Cada tantos años se habla del agotamiento que genera tanta oferta de superhéores (apuntado en realidad a las películas o series de televisión más invasivas por redes sociales y pantallas) por sobre la demanda y la falta absoluta de originalidad. Obviamente estas acusaciones que empiezan por lo más alto, léase Disney/Marvel o Warner/DC, parecen dejar una generalización por sobre cualquier obra hecha en papel. Sin embargo, pese a este panorama que para muchos parece desolador, la realidad suele ser más distinta para aquel que decida investigar qué más hay por fuera de los monopolios. Por suerte hay mucho más para ver y leer, y hasta incluso suelen aparecer obras maestras como ésta. El Último Recurso hace de este hastío superheroico, una genialidad.

viñeta Preview

One Comment on “El Último Recurso: La revolución del asco

  1. Pingback: El Último Recurso, un cuento de navidad: los chicos malos volvieron al barrio – 9 Paneles

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: