Volver a clases con Kazuo Umezz

En la infancia, la vuelta a la escuela solía representar el fin del mundo. Los veranos con amigos, videojuegos y comics acababan para dar comienzo a la tortura que era un nuevo año lectivo lleno de responsabilidades y presiones. No obstante, nadie lleva el concepto de horror en el aula como Kazuo Umezz (o Kazuo Umezu como lo conocen en su país natal) en una de sus obras de mayor reconocimiento para la década de los setenta.

Drifting Classroom Kazuo Umezu Shogakukan

Para los comienzos de 1970, Umezz ya era un autor reconocido alrededor de Japón gracias a que comenzó su carrera como mangaka desde su adolescencia y el lograr despegarse de la influencia de Osamu Tezuka para la época de 1960. Es en este último tiempo que empieza su etapa definiendo su estilo gráfico y narrativo, más centrado en el misterio y el horror, siendo Cat Eyed Boy, Orochi y su adaptación de Ultraman los trabajos que lograron catapultarlo a la consagración. A principios de su tercera década profesional es que logra publicar Aula a la Deriva, una obra que sería uno de los mangas más exitosos en su tierra natal, con adaptaciones en televisión y el cine, pero que en el resto del mundo no ha logrado generar la repercusión esperada.

Originalmente publicada en 1972 para la revista Weekly Shōnen Sunday, duró hasta 1974 y cuenta con un total de 43 capítulos recopilados en 11 volúmenes. Para muchos de sus colegas, este resultó un trabajo en el que Kazuo demostró su maduración como artista integral, tanto que le valió el vigésimo premio Shogakukan al manga más importante del momento en su año de culminación. En parte esto se debe no solo a la calidad de la obra, sino también a que con esto demostró que podía mantener el ritmo de publicación de una revista semanal sin sacrificar su integridad. Es así que resultó su más serie más longeva y constante, a diferencia de sus otras obras que duraron apenas un año o aparecían de manera esporádica en distintas publicaciones conforme pasaban los años.

Aula a la Deriva Kazuo Umezu

El grueso de la historia ocurre en una escuela de Tokyo que es transportada miles de años en el futuro a una tierra postapocalíptica llena de amenazas tanto naturales como mutantes. A través de los ojos del protagonista Sho Takamatsu, se verá cómo las distintas autoridades, grados y trabajadores de la institución se organizarán o rebelarán para poder sobrevivir a esta experiencia. El objetivo de su creador es, como buen japonés, cer cómo la sociedad se enfrenta al fin del mundo y deposita su esperanza en las nuevas generaciones, al ser ellos los principales motores de las resoluciones de la mayoría de los conflictos. Se podría definir a Aula a la Deriva como una suerte de reinterpretación de “El Señor de las Moscas” de William Golding pero uno se quedaría muy corto con esta analogía. La realidad es que el autor involucra cientos de elementos de horror, ciencia ficción e incluso de narrativa para el público más infantil (kodomo en japonés).

Aula a la deriva Kazuo Umezu

La faz gráfica de la serie es una de las cuestiones que más puede atraer como repeler al público. El autor ya había logrado despegarse de su influencia Tezukiana y para la ocasión tiene un gran énfasis en los climas y los cuerpos de los personajes. Los primeros planos de heridas y muecas son casi una marca registrada que, gracias a un cuidado trazo, genera una afición por ver hasta dónde puede correr los límites de la desesperación y lo grotesco. Aunque también es necesario señalar cierta rigidez en su lápiz para las secuencias de acción. Con niños que parecen robots cuando corren y hablan al mismo tiempo, pero esto es más producto de su influencia e interés por el comic humorístico que luego explotaría en todos los medios con su serie Makoto-chan.

Drifting Classroom Kazuo Umezz

A causa del impacto que generó esta obra en su país natal, y de la posterior exposición mediática del artista, se llevaron a cabo una serie de adaptaciones del material original. En primer lugar se destaca su película homónima de 1987, dirigida por Nobuhiko Obayashi, uno de los popes del cine experimental japonés de la década del sesenta. Un dato peculiar de este largometraje es que sitúa la trama en una escuela internacional, con lo cual algunos de los personajes serán de distintas etnias, incluidos los profesores. Es un misterio si esta decisión se tomó por una cuestión de historia, para representar un mensaje de la humanidad entera contra el apocalípsis, o si fue más que nada una táctica de marketing para vender el film a otros países.

Poster película Aula a la Deriva
El póster de la adaptación de 1987 dibujado por el propio Kazuo Umezz.

Una producción un poco más actual fue “The Long Love Letter”, un drama televisivo de 2002 transmitido en la televisión japonesa. El mismo estaba más concentrado en explorar el potencial romántico de la historia que involucra a estudiantes de universidad que también quedan atrapados en la escuela. Las dos últimas películas que tienen una mínima relación con la obra del autor son de origen norteamericano, “Drifting School” y “My Entire High School Sinking Into the Sea”. La primera, de 1995, trata sobre cómo una nave extraterrestre transporta a un colegio al espacio exterior luego de que el Pentágono la contactara para que destruya un satélite que podría haber caído en Los Angeles. Además, un hipnotizador líder de un grupo ocultista llega al instituto luego de ser liberado gracias a un ataque terrorista de su séquito. Sí, es un montón. Ah, también está Drake Bell, el famoso actor de Nickelodeon que quiere protagonizar la adaptación de Invincible, el comic creado por Robert Kirkman. “My Entire…” es una simpática película animada norteamericana de 2017 fuertemente inspirada en el manga aunque sin los elementos sobrenaturales y más enfocada en la comedia y el drama adolescente.

Kazuo Umezz Aula a la Deriva

 

Kazuo Umezz es uno de los autores con peor suerte en ser editado en los Estados Unidos o España. En comparación con su arsenal de historias publicadas en Japón, pocas de ellas han logrado llegar a estos mercados y tampoco generaron un público lo suficientemente grande como para seguir apostando por él. Aula a la Deriva se editó en su totalidad tanto en Estados Unidos como en España, con Viz Media y Ponent Mon a cargo respectivamente. La versión española, que vio la luz en 2008, cuenta con seis tomos dobles y es sumamente difícil de obtener ya que la editorial tuvo varios problemas en el proceso y la misma ya no figura en su catálogo en la web. Por el lado norteamericano, hay 11 libros cuya búsqueda puede ser bastante caótica porque algunos de ellos se encuentran descatalogados. Sin embargo, desde noviembre de 2019 comenzó a salir una nueva edición a través del mismo sello en formato de lujo muy parecida a la española. Hay que esperar a que este nuevo aire, al que se suma también la versión de Cat Eyed Boy de Satori Ediciones, le sirva al excéntrico mangaka de adquirir la reputación y los fanáticos que merece a nivel internacional.

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