Diseccionando Ongoings: Kill or be Killed de Ed Brubaker y Sean Phillips (parte 4)

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Llegó la hora de cerrar este thriller llevado a cabo por Ed Brubaker y Sean Phillips. La última vez, parecía que todo se había solucionado para Dylan, tanto su deuda mortal como su conflicto con los rusos. Pero el regreso del demonio lo llevará al límite una vez más para ahondar los rincones más oscuros de su psiquis.

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Con el envión de adrenalina del pasado tomo se pasa a una narrativa más lenta e introspectiva. Dylan debe lidiar con su confinamiento en un hospital psiquiátrico y la mayor parte de las páginas son ocupadas por su paso por la institución. Su voz en off se dedica prácticamente a describir todo el proceso de su tratamiento, su reacción ante los fármacos, el aletargado ritmo de su internación y su “reactivación” al enterarse de la existencia de un vigilante imitador en las calles de Nueva York. 

Existen pequeños paréntesis centrados en otros personajes pero la mayor parte del tiempo se pasa en la cabeza del protagonista. Brubaker parece querer exprimir todo lo posible los últimos episodios de la serie para dar un final que, si bien se ve venir, no le quita mérito. Se trata una publicación que supo enganchar e intrigar al lector mes a mes a fuerza de misterio, una atrapante voz y gran planteamiento de personajes, ya por eso es justificable su manera de concluirlo.

Kill or be Killed Ed Brubaker Sean Phillips diseccionando ongoings

Y el viaje muy probablemente no hubiese tenido mucho sentido si no lo hubiera ilustrado Sean Phillips. No solo por su conexión con el guionista sino también porque su trazo es de alguna manera la esencia de Kill or be Killed. Acá mantiene intacta la calidad de sus trazos y enfoques e incluso algunas escenas previas son revisitadas. Muchas de las herramientas que alguna vez utilizó el dibujante en esta historieta vuelven como una suerte de despedida al lector y a veces son invertidas para que dialoguen con sus contrapartes en una última secuencia que le da un sentido coherente a esta decisión.

Esta última serie de capítulos transcurren en pleno invierno, cerrando el círculo estacional y dejando a Elizabeth Breitweiser una vez más jugar con los colores de la época. Si bien los sucesos del primer tomo también jugaban con la atmósfera y las tonalidades de la nieve y el clima, la artista dirige la paleta hacia la experiencia de recuperación del personaje. Con tonos fríos y una predominancia del blanco (cuando en los primeros números predominaba el negro) Breitweiser busca generar también esa sensación de vaciamiento y fragilidad de Dylan ante los intensos calmantes recetados por su médico. Una palidez que cobra vida nuevamente con sus recuerdos, cuando el relato vira hacia la ciudad y cuando culmina su “despertar”.

Kill or be Killed Sean Phillips

Para el apartado referido a las similitudes con Death Note la primera que se denota con las primeras páginas del último tomo es la aparición de un copycat. Un truco que el escritor también había utilizado en Daredevil y que en esta ocasión sirve a la trama pero no dispara otro conflicto tan grande como el principal, lo cual es bienvenido. Por último, obviamente Dylan y Light comparten destino aunque con consecuencias completamente diferentes para el mundo que los rodea. Con respecto a la del justiciero más urbano que divino, su destino repercute de manera que la “excusa” del demonio sea efectiva como recurso narrativo indescifrable para que quede boyando en la cabeza del lector.

Por último, vale la pena recordar que la serie es fácilmente conseguible tanto en issues como en recopilaciones. Un detalle no menor es que los números de la serie original contenían breves textos de Brubaker en su sección “The Secret Ingredient”. En los mismos hablaba sobre su objetivo con la serie y algunos secretos o easter eggs para avivar a su público en el correo de lectores. Una de sus intenciones originales era la de escribir una suerte de título de superhéroes pero en plan de novela negra, de ahí la dinámica de asesinar a un “villano” mes a mes y la portada del último número en homenaje a Spider-Man de John Romita Sr. además de los cameos de Stan Lee y Steve Ditko. Muchas veces esta sección también estaba acompañada por un ensayo sobre novelas, series de televisión o películas escritos por conocidos del dúo e ilustrados por Jacob Phillips, el hijo del dibujante. Desgraciadamente estos escritos no fueron recopilados ni siquiera en el ómnibus así que la única forma de poder leerlos de manera física es comprando las revistas sueltas, la cuales están a un precio accesible.

Kill or be Killed

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