Antropomorfia según Stan Sakai

Usagi

Las aventuras de Usagi Yojimbo hoy en día se han vuelto una suerte de certeza en el mundo del comic. El conejo va en un firme camino a cumplir su cuarta década de publicación ininterrumpida luego de pasar por cinco editoriales a lo largo del tiempo. Y aún así, su audiencia se mantiene firme con el paso de los años, atrapadas tanto por el encanto del personaje principal como por el poder de narración del autor y su rigor para la recreación histórica.

Stan Sakai Usagi Yojimbo

Este samurái nació en la mente de Stan Sakai no como protagonista de su propia serie sino como un secundario en The Adventures of Nilson Ground Thumper, historieta con la que debutó el autor en el primer número de la antología Albedo Anthropomorphics en 1984. Este primer intento, también con protagonistas conejos, estaba más cerca del imaginario tolkeniano ya que narraba una odisea de épica medieval proyectada como una novela de mil páginas sobre la vida de Nilson, su personaje principal. No obstante, para el segundo número de Albedo, Miyamoto Usagi debutó formalmente en una historia corta en solitario que dio comienzo a su longeva historia.

Para desmenuzar las inspiraciones de Sakai para crear a este mamífero espadachín basta solo con conocer un poco de su vida personal. Japonés de nacimiento pero criado en Hawaii, lo que se conoce como nikkei (emigrante japonés) de tercera generación, con Astro Boy en la televisión de su hogar y proyecciones de películas de samuráis en los cines de su ciudad natal. Esta influencia oriental durante su infancia y parte de su adolescencia lo llevaron a perseguir una carrera artística, algo poco usual en los emigrantes japoneses, quienes se dedicaban más a los negocios o la medicina.

Sin título

Pero su interés por el medio historietístico surgió gracias a su amistad con los dibujantes Dennis Fujitake, Gary Kato y, principalmente, Sergio Aragonés. Incluso casi toda su carrera en la historieta se debió, en gran parte, a su relación con el caricaturista español. Todo comenzó cuando él le ofreció trabajo como letrista en “Groo the Wanderer” aún sabiendo que su amigo jamás había rotulado una historieta. No obstante, se armó con un curso de letreado publicado en la revista Comic Scene y sus conocimientos en la materia gracias a su especialización en caligrafía para afrontar la tarea. ¿El resultado? No solo Stan continuó trabajando junto a Aragonés por muchos años más sino que logró que lo llamen para trabajar en la edición norteamericana de Kamui, de Sanpei Shirato, en Samurai: Son of Death, de Hiroshi Hirata y Sharman DiVono, y en la tira de diarios de Spider-Man escrita por Stan Lee.

Stan-Sakai

La idea del personaje errante que vive aventuras en un contexto medieval es una clara influencia de su colega, de eso no hay dudas. Sin embargo, el toque funny animals antropomórficos es una vuelta de tuerca que le da un abanico de expresividad mucho más amplio a sus personajes que los humanos, lo cual le permite virar entre la comedia y el drama de una manera más natural. En lo que respecta a la faz gráfica, uno pensaría que, por la gran influencia japonesa en él, el contexto geográfico e histórico de la obra y su registro en blanco y negro, el autor estaría más influenciado por el manga que por el comic americano. Sin embargo, la narración de Usagi está más ligada a técnicas propias del cine que con la narrativa del noveno arte. Obviamente que las películas sobre espadachines orientales tuvieron un rol clave en su desarrollo, pero Sakai siempre nombra a Akira Kurosawa como su más grande foso de inspiración, no por su temática sino a la hora del storytelling. No es en vano que la mitad del título de la revista sea el nombre de uno de sus films de mayor alcance a nivel mundial. Aunque también hay que mencionar su gran fanatismo por el comic europeo, el cual descubrió ya entrado en su juventud. Con un anclaje más ligado al Astérix de Albert Uderzo pero que suma leves coqueteos con Milo Manara. Todo esto resulta en una constante traducción de elementos pensados para cine al lenguaje de historietas, lo que deviene en una identidad gráfica única sostenida en la simbiosis entre funny animals y chambara.   

Usagi Yojimbo Stan Sakai

Pero ahora bien, ¿qué es Usagi Yojimbo? Primero que nada vale la pena aclarar que su nombre es una conjunción de palabras japonesas que se traducen en “conejo” y “guardaespaldas”. Miyamoto Usagi es un rōnin, un samurái sin amo, que vaga por las tierras del Japón del siglo XVII en medio de la guerra civil entre los daimyō (señores feudales) para hacerse el trono del emperador. Su nombre, así también como su técnica de blandir dos espadas al mismo tiempo,  deviene del mítico santo de la espada: Miyamoto Musashi. A lo largo de los números, se narran vivencias que juegan mucho con la cotidianeidad de la época así como también con elementos del folklore japonés en un mundo donde pululan animales con forma de humano, un solo humano (el villano) y un sinfín de lagartos tokage. Usagi se mueve por esta tierra de manera que en un capítulo puede ayudar a una familia granjera a superar con ingenio una inundación de sus cultivos, como pelear contra un monstruo mitológico en otro. El relato oscila entre lo documental y lo aventuresco, dando forma a una revista única en la que se permiten relatos unitarios intrascendentes, pero ricos en documentación e investigación, y una divertida saga llena de acción, conspiraciones políticas y artefactos de leyenda. Las mismas están llenas de personajes clonados, a modo de homenaje, de figuras de la historia y cultura japonesa como Date Masamune, Toshirō Mifune, Zatoichi y los protagonistas de “Lone Wolf and Cub”.

Estas historias pasaron por un total de cinco editoriales desde 1984 hasta el día de la fecha. Primero con algunas apariciones en las antologías Albedo y Critters y luego como comic book en 1987 para Fantagraphics durante 38 números y tres especiales a color. Para 1993, pasó a manos de Mirage Studios en donde publicaron 16 capítulos enteramente coloreados y el spin-off Space Usagi en un intento de licenciar los personajes para la televisión. Aunque la negociación quedó trunca, en gran parte gracias al previo fracaso de Bucky O’Hare, el mamífero logró aparecer en casi todas las encarnaciones animadas de las Tortugas Ninjas gracias al vínculo de su creador con Peter Laird. A partir de 1996 tuvo una larga etapa publicada regularmente en Dark Horse de 165 revistas con dos miniseries de 7 y 6 episodios. Actualmente, IDW tomó la posta para continuar la serie a color con la ayuda de Tom Luth y también publicar episodios viejos remasterizados por la colorista Ronda Pattison.

Usagi Tom Luth

Y si de color se habla, es menester ahondar un poco más en la habilidad de Luth, quien también aportó para todas las portadas de los primeros tomos recopilatorios y fue colorista del volumen publicado en Mirage. Su proeza artística es admirable sobre todo cuando trabaja a un ritmo más pausado y no a pasos industriales como con la serie regular. Su destreza reside en la utilización de vibrantes pigmentos que acompañan perfectamente a la estética de la serie y al mundo que desenvuelve a través de las páginas. Solo hace falta prestar atención a los primeros Color Specials en Fantagraphics, donde también el creador de la liebre es consciente del color a la hora de dibujar las escenas y deja mucho espacio para que su colaborador pueda narrar y crear ambientes a través de los colores.

Usagi-diseños

Otro punto interesante descansa en la madurez y riqueza gráfica de la serie. A lo largo de los años, se puede apreciar una evolución en la capacidad artística de Sakai que se nota en el cambio del diseño de Usagi, más redondo y menos definido en los primeros capítulos y actualmente mucho más estilizado y expresivo. El mismísimo Sergio Aragonés influyó bastante en este cambio, ya que en el comienzo de su etapa en Dark Horse, el dibujante europeo entintó en varias ocasiones al conejo y cada vez que lo hace le inyecta aún más vida y energía a un personaje que ya irradiaba personalidad desde su boceto original. Hasta colaboró en la recreación de “Return to Adachigahara Plain”, breve relato que el propio Stan coloreó en acuarelas para el cuarto libro en tapa dura de Fantagraphics pero que redibujaron como bonus para la edición de Dark Horse. Hace ya varios años que supuestamente están trabajando en una miniserie en conjunto pero hasta hoy en día aún no hay noticias. Lo más cerca que se estuvo de eso fue Catnippon, el homenaje de Sergio a su gran amigo.

A la hora de empezar a leer las aventuras de un personaje o una serie, muchas veces uno puede sentirse sobrepasado por la cantidad de material existente. Con esta liebre solo basta con estar interesado en el contexto histórico y cualquier relato será suficiente para atraparlo en este mundo de animales samuráis. Dueño de incontables premios Eisner por su labor tanto como autor integral como por letrista, Stan Sakai será una de las figuras que perdurará a través de los años en el mundo del noveno arte. No solo por su proeza artística o por consagrarse con una obra única que continuó a lo largo toda su carrera, sino más específicamente por su amable y sincera personalidad que se trasluce en las páginas de Usagi con un nivel de seriedad y rigor pocas veces visto a la hora de trabajar.

Usagi-Yojimbo

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