Q: La aventura del hombre

No hay vida más interesante y trágica que la del escritor Horacio Quiroga. Uruguayo de nacimiento, se estableció en el país en el año 1902 luego de asesinar accidentalmente a un amigo y pasar unos días en la cárcel. En Buenos Aires, fue recibido por su colega Leopoldo Lugones, quien se lo lleva al año siguiente a una misión de reconocimiento en Misiones. En dicho periplo, el cuentista queda enamorado de la selva, lugar al que no solo se iría a vivir varias veces, sino que le dedicaría varias historias, todas ellas cargadas de una imaginería y realismo mágico con tintes de horror, dignos de un lector de Poe. Su obra ha sido varias veces adaptada al medio que rendimos tributo en el sitio, pero no así su propia vida, hasta el año 2018.

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Q es el debut formal (aunque previamente tuvo apariciones en algunas antologías) de Santiago Musetti, joven artista integral urugayo. Gracias a esta novela gráfica, autopublicada bajo la editorial Pantano, ganó el Fondo Concursable para la Cultura otorgado por el Ministerio de Educación y Cultura de su país de origen, .

La historia se centra en el viaje mencionado antes, donde para sacar a Quiroga de la pesadumbrez del asesinato, Lugones le pide que lo acompañe en calidad de fotógrafo a retratar las ruinas de las misiones jesuitas del siglo previo. Claro está, Horacio sigue siendo acechado por el crimen a través de pesadillas e imágenes que van ocurriendo a lo largo del relato y le impiden discernir al cuentista la realidad de la fantasía.

Musetti se apropia de este momento puntual de la vida de su compatriota y le inyecta las mismas dosis fantasiosas que el autor fallecido le ponía a sus narraciones. Los momentos en solitario del charrúa alteran la realidad para convertirse en pesadillas casi tangibles, donde intenta sacar de su cuerpo la carga que lleva encima por el crimen cometido. Aquel que conozca mínimamente la biografía del escritor, sabe que en su vida cargó con muchísimas muertes y abandonos, y todas ellas están compactadas en un momento donde la historia pasa a tener secuencias dignas de una película (o bien, historieta) de horror.

Sin título

Para contar una situación que habrá ocurrido en, a lo sumo, una semana (no está establecido el tiempo que pasan en Misiones), el comic cuenta con una agilidad apurada por algunas secuencias mudas que aplican elipsis para los momentos en que la troupé se mete cada vez al fondo de la selva misionera, logrando que el relato no decaiga. A su vez, el dibujo que acompaña es de un impactante blanco y negro que utiliza los claroscuros para generar climas acordes al temor que se enfrenta Quiroga cada vez que comienza su delirio. Expresionista, de líneas adustas y simples, pero que cada tanto mete algún doble splash para desplegar con maravilla el clima selvático.

Lo que separa a Q de otras obras biográficas es el uso de la fantasía para amplificar un momento poco interesante de la vida del homenajeado, y así poder contar algo atrapante. Una aventura sensorial que, al igual que los relatos que se puede encontrar en Cuentos de amor de locura y de muerte, dejan a uno no solo temblando de miedo sino con ganas de más. Quiroga estaría orgulloso de esta novela gráfica.

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