Diseccionando Ongoings: H.E.R.O. (parte 1)

Entre los títulos que DC Comics publicó durante la Silver Age, uno de los más memorables fue Dial H for Hero, serial de House of Mistery protagonizado por un niño llamado Robby Reed que utilizaba un dial de teléfono marcando las letras H-E-R-O para convertirse en múltiples superhéroes estrafalarios. Obra del guionista Dave Wood y el dibujante Jim Mooney, la idea del Dial H fue lo suficientemente original como para seguir presente en la historia del Universo DC. Incluso llegó a formar parte del relanzamiento de los New 52 y del más reciente imprint Wonder Comics.

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Nada de esto pudo haber sido posible sin que antes el guionista Will Pfeifer lograra realizar la primera actualización del concepto de cara al nuevo milenio con su serie H.E.R.O. Durante 22 números y de la mano de un artista diferente por cada arco argumental, Pfeifer presentaba historias sobre individuos comunes y corrientes con distintas posiciones en la sociedad que utilizarán el dial para corregir problemas de su vida cotidiana. Tiene sentido que en las ciudades repletas de superhéroes de DC cualquier persona sin superpoderes daría lo que fuera por sentirse Superman por un rato.

En abril del 2003 se publica el primer número de la serie regular H.E.R.O, donde Pfeifer y el artista español José Angel Cano Lopez (mejor conocido como Kano) nos presentan al nuevo poseedor del dial: Jerry Feldon, un trabajador asalariado oriundo de la ciudad de Heaton. Incluso antes de ver volar a Superman, Jerry se sentía la criatura más insignificante del planeta: la muerte de su padre, el abandono de su madre y un trabajo sacrificado como heladero no hicieron más que llevarlo a una depresión profunda.

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Su consuelo más grande es hablar con Molly, la única persona de su trabajo que le agrada. Cuando parece que todo está perdido y nada iba a mejorar, Jerry encuentra un extraño aparato con botones mientras lavaba los platos. Al llevarlo a su casa y marcar la palabra H.E.R.O, el dispositivo lo transforma en un ser superpoderoso… ¿O no tanto? Tras volar por primera vez, trata de detener a un conductor borracho y apenas logra salir con vida. Este será el principio de su nueva vida, tanto o más cargada de problemas que la anterior. No pasará mucho tiempo hasta que se comunique con la línea de atención suicida y decida contarlo todo: así arranca el primer número de esta serie, con nuestro protagonista llorando mientras vemos lo que le ocurrió por medio de flashbacks.

Durante los siguientes tres números seremos testigos de como Jerry hace uso y abuso de sus poderes desconociendo por completo las consecuencias de sus actos. Su búsqueda será convertirse a toda costa en un superhéroe tradicional en una ciudad que lejos está de tener la inseguridad de Gotham o Metropolis. Sus acciones lo llevarán a poner en peligro a la única persona que le importa en el mundo, lo que lo llevará a replantearse el peso de sus actos y la influencia que tiene el Dial-H en su vida.

Luego de este primer arco argumental, el Dial caerá en manos de Matt Allen, un exitoso ejecutivo con un empleo bien remunerado y una familia. Tras encontrar el Dial que abandonó Jerry, Matt sentirá ese shock de adrenalina que conlleva el uso del dial solo para volverse adicto a él y perder todo lo que tenía en el proceso. Tras ser abandonado por su esposa, su hija encuentra el dial y lo utilizará de la manera menos perjudicial posible, solo para perderlo al poco tiempo. Así llegamos al número siete, el primero de un arco argumental de dos partes dibujado por Patrick Gleason donde un grupo de adolescentes encuentra el dial y lo utiliza para hacer videos al estilo Jackass, transformándose en superhéroes con el objetivo de resistir todo tipo de golpes, accidentes y caídas.

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Los guiones de Pfeifer se destacan por su increíble talento a la hora de representar personajes tridimensionales y humanos que son capaces de cometer actos heroicos y repudiables por igual, escudándose tras los botones del artefacto que les otorga momentáneamente sus poderes. El arte de Kano es inolvidable y aunque no llegue a dibujar todos los números es sin dudas el artista definitivo de la serie y el que mejor interpreta las ideas del guionista. Además de manejar un gran rango de expresiones faciales, el dibujante le apuesta todas las fichas a la narrativa dejándonos páginas y secuencias inolvidables, entre ellas algunas totalmente mudas que demuestran su enorme versatilidad a la hora de plantear las composiciones de página. Su estilo cartoon digno de artistas como Darwyn Cooke o Marcos Martin se convierte en el vehículo ideal para representar escenas cotidianas y superheroicas por igual. Estos primeros números están coloreados por el gran Dave Stewart, que realza muchísimo el trabajo del artista. Los dos números de Gleason son muy dignos, con tintas de Christian Alamy que lo acercan al estilo de Doug Mahnke. En cuanto a las portadas, el dibujante e ilustrador John Van Fleet se encarga de la mayoría de las tapas de la serie dejando su impronta sin olvidarse de estar a tono con lo que ocurre en cada número.

A lo largo de la serie regular habrá distintos arcos argumentales con protagonistas muy disímiles entre sí, pero todos convergerán en el final que no solo convirtió a esta serie en un objeto de culto sino que dio pie a que otros guionistas tuvieran luz verde para proponer otras versiones del Dial H en años posteriores.

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