HOY y el panorama de la historieta argentina actual

Durante dos años, Sergio Schiavinato y Julián Blas Oubiña Castro, representantes del sitio web dedicado a la reseña de historieta nacional Zinerama, comenzaron la lenta y titánica tarea de reunir 66 historietas inéditas y 24 ilustraciones para agruparlas en una descomunal antología llamada HOY Historieta Argentina Independiente, libro que muestra el panorama historietístico en el que se encuentra el país desde los ’90 hasta la fecha. El sitio dialogó con Julián al respecto.

HOY Historieta Argentina Independiente

Zinerama es un sitio especializado que se dedica, además de reseñar y difundir material, a compilar todo lo que se publica de manera autogestiva fundado por Roberto Barreiro y sostenido hoy por vos y Sergio. ¿De dónde sale esa inquietud de registrar esta forma de publicación?

Roberto es un fanzinero de larga data, tengo fanzines de los ’80 con colaboraciones de él y hasta escribió para la Comiqueando Fanzine. Es un tipo muy instruido, él fue durante muchos años periodista estable en La Cosa y para su tesis de periodismo hizo una historia de los fanzines de la historieta en Argentina. Y en base a ese trabajo, no existió más nada hasta que Roberto mismo, a fines del 2012, decide poner todo ese laburo que tenía, más cosas que tenía sueltas, en el blog. Y se dio cuenta obviamente que llegaba hasta donde él había vivido en Argentina, él durante muchos años dirigió una sección en El Foco, un portal de Internet de hace mil años atrás y después se fue a vivir a Chile y no tenía a nadie que le hiciera la segunda con lo que había pasado después del 2002, cuando él emigró. Y ahí aparecí yo y durante dos o tres años hicimos nosotros el blog solos, y un día nos dimos cuenta que ya no dábamos más a basto y empezó a caer gente. Y ahí apareció Sergio, que lo conocí a través de algunas reseñas que hacía en su propio blog, lo invité a participar y ahí me encontré con un tipo con muchas ganas de hacer, con muchas ganas de poner su opinión, revisar, escribir y bueno, un poquito le fuimos encontrando la vuelta y se le fue sumando más gente. Ha pasado un montón de gente por el blog, gente que se fue, gente que entró, gente que está ahora y probablemente vaya a cambiar, todos los años se va a modificando, no es algo que sea estricto. Yo en algún momento agarré las riendas del blog y quedé como administrador, Sergio lo es también y Roberto lo sigue siendo de forma honoraria.  Y ahora tenemos muchas colaboraciones, especialmente unas nuevas de Pablo Rescate y el año pasado también se incorporó Matías Mir. Nosotros no somos críticos de historietas, nosotros tenemos ideas y después en base a eso trabajamos, pero somos principalmente lectores. Obviamente que por ahí uno tiene lecturas encima y kilos de historietas atrás, pero en sí básicamente es poder difundir y es poder también a veces elevar, no sé si para arriba porque sería pretencioso, pero sí de al menos decir: “Che por acá están mejor que por allá”. Pero nadie tiene la posta en sí, y nosotros tampoco, de hecho con Sergio antes de que se convirtiese en padre estábamos haciendo unos vivos de Instagram que se llamaban “Desinformando en vivo” (risas). Hay que tomarse las cosas con cierto relajo, o sea, hay que estar relajados, son historietas al final del día, no es que vas a salvar una vida, es entretenerte.

HOY Historieta Argentina Independiente Introducción

Generalmente el formato fanzine genera cierto tipo de resistencia en algunos lectores de historietas, ¿por qué crees que se da esto? 

Yo creo que el formato fanzine le genera resistencia a todos (risas) porque pasa siempre eso. Cuando vos hablas con alguien dicen: “Yo no hacía fanzines” (risas) o “Hice fanzines antes, ahora no”, la verdad es que yo creo que la palabra fanzine a veces está asociada a cierta producción que está limitada. Eso en el libro es lo que yo trato un poco de abordar y explicar en el estudio preliminar. Una vez lo vi a Toni Torres y me dijo: “Si tiene tapa a colores, para mi no es un fanzine”, y un día hablé con Marcos Fufu, me dio un fanzine chiquito y me dijo: “Esto no es un fanzine porque fue a imprenta” (risas), y hace poco me dijo: “Si tiene ISBN no es un fanzine”. Entonces, ¿qué es un fanzine? Esa es la pregunta, vamos a empezar a por ahí, porque nadie quiere que su trabajo sea un fanzine porque está asociado a ciertas limitaciones en cuanto a lo que haces o ciertas limitaciones desde tu arte o desde lo que se propone. Un fanzine ante todo es “Hacelo vos mismo”, que es lo que la historieta independiente hace. Hay gente que se autoedita con mejores estructuras o peores. Las mejores estructuras dependen de tus recursos económicos, no dependen de nada más, pero si vos pones en la balanza las horas hombre que invertís para editar algo más y los trabajos de logística para llevar tu trabajo a los eventos, más las horas que pones que no sea de todo lo que no sea producir tu historieta, y tomas los sistemas de producción, al final estás haciendo algo que no te da rédito económico, entonces lo haces por gusto. El rédito económico se justifica por el disfrute que te da hacer todo eso.

HOY Historieta Argentina Independiente ilustración

Es más filosófico.

Sí, exactamente. Imaginatelo de esta manera: la editorial más profesional más comercial del universo, DC o Marvel, tenes un dibujante, un escritor, un editor que decide la linea editorial de la revista, un coordinador de revistas que trabaja con todos los artistas, tenes aparte un entintador, un letrista y un montón de gente que recibe guita por el trabajo que hace. Ese trabajo después se manda a imprimir en cantidades y en volúmenes súper grandes y se mandan a distribución por un tercero. Entonces vos tenes tus colaboradores pagos, tu sistema de impresión a gran a escala, tu distribución a gran escala, que no la haces vos sino que la hace otra compañía. Y finalmente la comercialización. Vos no le compras la revista a “José DC Comics”, se la compras a un comiquero que está por ahí comiéndose un pancho y diciendo que está buenísima. Y si vos lo pones en el otro lado, tenes un tipo que hace su historieta, la dibuja en su casa, la imprime con un chorro de tinta, la dobla, la engrapa, la lleva hasta el evento y la vende. En el medio tenes obviamente un montón de distancia entre una y otra, además de distintas escalas. Pero básicamente mientras vos estés con los procesos más cercano a la producción mínima que a la producción masiva o industrial, estás hablando de independencia. Es decir, hoy tenes sistemas mixtos en los cuales tenes alguien que produce su historieta pero la manda a imprimir a una imprenta, pero la lleva a los eventos, pero le da un porcentaje a la revistería para que  la distribuya. Pero vos todavía vas a los eventos y el tipo está ahí, haciéndote un dibuijto, haciendo el marketing personal, la venta punto a punto. Esa persona está siendo independiente en el sentido que todo el laburo de venderte el libro es porque desea que vos leas la obra y él está ahí metido en el medio del fragor. Sigue siendo independiente y le podes poner el nombre que quieras: autogestivo, independiente, fanzinero, etc. Pero al final estás haciendo eso, y no hay nada de malo en hacerlo uno mismo. Es más, muchas de las obras más interesantes de los últimos 20 o 30 años han surgido de esa manera, Desfigurado (Salvador Sanz), Cándido (J. J. Rovella), Bang(Kok) (Renzo Podestá) o Criacuervos (Paula Andrade), no hay por qué tenerle miedo a eso.

¿Zinerama lucha de alguna manera contra este prejuicio?

No, nosotros no luchamos contra nada. Nosotros difundimos, hablamos de lo que nos gusta. Vos sabes que en un momento de la Skorpio apareció la sección “El Club de la Historieta” que la dirigía Carlos Trillo y Guillermo Saccomano. Y tenía un epígrafe al principio que decía: “Hablemos solo de lo que nos gusta”, y me parece una gran definición de cuando hablas de algo que es tan mínimo o tan grande como la historieta. En realidad hoy la historieta argentina es un consumo mínimo, no importa a qué escala es un consumo mínimo. Entonces está bueno que hablemos de eso, de lo que nos gusta. El resto, va y viene. Con Zinerama nos han felicitado, nos han puteado (risas) y en el medio cualquier cosa. Puede pasar, y tampoco es que somos un grupo polémico, simplemente tratamos a veces de pensar las cosas.

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Preparar HOY les llevó dos años, ¿cómo definieron el criterio de los artistas y el contenido a publicar? ¿Cómo fue decidir entre qué era lo que iba y qué no? 

Yo originalmente había publicado un libro llamado Hora Tres en 2016, una antología de 200 páginas en otro formato (20×28), me llevó muchísimos años producirlo y tuvo todos los estreses posibles. Cuando terminé, tuve unos meses en los que no hacía nada y se me ocurrieron cosas, entre ellas obviamente una antología con muchos autores, pero no la veía posible. Y con Sergio teníamos ganas de publicar algo y se nos ocurrió hacer un fanzine en el cual tuviésemos escritos nuestros sobre historietas. Algo muy cortito, de 50 ejemplares, como para dejar algo escrito a nombre de Zinerama y algunas historietas entre medio que cortasen los textos. Y solicitamos a dos o tres personas que queríamos que participen y pensamos que no íbamos a tener tanto eco. Entonces mandamos a diez, a ver quién decía que sí. Y encontramos que los diez dijeron que sí (risas) entonces ahí surgió la duda de qué hacer. “Bueno, que sean historietas”, acordamos, y surgió de esa manera porque empezaron a aparecer un montón de gente. Si bien al principio los propuse yo, después en un momento me dí cuenta de que si solamente me guiaba por mi gusto o por mi idea de edición el libro iba a estar limitado. Y ahí es donde Sergio  hace su prinicipal aporte: amplió el espectro que cubría el libro. Lo amplió de una manera mucho más interesante de lo que podría haber hecho yo solo. Entonces el libro es una mixtura de dos editores que traen distintas visiones pero que se complementan, donde yo cubría él no cubría y viceversa. Nos excede a ambos.

¿Hay alguna historieta o ilustración que les hubiera encantado publicar pero no se dio?

Sí, en un momento le propuse participar a Toni Torres y me dijo: “Sí, pero como es un libro así, invité a alguien muy especial”, y era Manuel Guiterrez de El Ojo Blindado. Me hubiese encantado tenerlos, pero después finalmente Manuel no pudo y se complicó. Otro que invitamos y que al final no pudo fue Renzo, que yo quería tener algo de él en el libro y finalmente no se pudo. A veces también hay tiempos de producción y no es sencillo, especialmente porque producir para otro es complicado. A todo el mundo le encantó la idea y también hubo mucha gente que se desilusionó un poco por el tiempo que demoró, pero obviamente no es sencillo coordinar cien personas. Aunque, una de las cosas o valores que tiene el libro es que hay algunos aspectos de la edición que sí están cuidados. No solamente es una cuestión del gramaje del papel o de la calidad de las tintas, sino de cómo se trabajan las imágenes que te envían para que se vea de cierta manera y no de cierta otra. Y no solamente eso, sino también el tratar de normalizar las fuentes utilizadas lo más posible. Son cosas que de repente son pequeños criterios que si vos los aunas le van dando mayor entidad a un libro. A mi me encantan las antologías, las colecciono, pero a veces las nuevas son como un rejunte de lo que haces: meten cuatro o cinco cosas y los estilos no se adecuan. Nosotros lo que tratamos de hacer en el libro ordenar un espectro con tal de que sea armónico. Después quedará en la gente juzgarlo o no, pero cuando lo vemos, lo vemos bien.

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¿Por qué la decisión de elaborar un tomo de semejante calidad y tamaño de edición habiendo sido posible quizás apurar su publicación con un tamaño menor y menos páginas?

El libro se llama HOY porque creo que el libro necesitaba reflejar lo que está pasando en la historieta en la actualidad. Y la actualidad tiene un montón actores de distintas clases, rangos e intereses. Por ejemplo, si nosotros hubiésemos apurado por ahí no tendríamos la cantidad de chicas que tenemos en el libro, y nos parecía muy importante tener la mayor cantidad de artistas mujeres en el libro que podíamos incluir. No solamente eso, nos importaba tener todas las corrientes que hoy se ven en la historieta, desde la gente que dibuja más influenciado por el manga, a los que están más influenciados por la animación moderna o adulta, a la gente que está mas pegada a los superhéroes, aquellos que todavía están levantando la bandera del claroscuro de la historieta argentina, aquellos que hacen humor, historieta política, las que militan el feminismo, etc. Me parece que el libro tenía que cubrir un espectro muy grande y recortarle tanto hubiese sido quitarle el alma al libro.

Dentro del libro hay artistas recientes y algunos hoy consagrados que abandonaron la autogestión, pero que surgieron dentro de la primera ola de fanzineros en los ’80, ¿cómo ves el paso del tiempo desde ese momento hasta hoy en cuanto a artistas, diseño y edición? 

Mira, en el libro hay gente como Jorge Fantoni, un dibujantazo, un tipo increíble, un humorista del carajo que en los ochenta hacía unos fanzines ultra locos y que en los noventa participó en Lapiz Japones, hizo un montones de cosas y ahora está haciendo una serie de fanzines que se llaman 50 Cuadernos con tapas serigrafiadas, una locura. Y a veces vos pensás que la historieta argentina hoy es súper joven, pero no es tan joven. Es decir, vos vas a un Dibujados y te encontras a aquellos dibujantes tipo Jok, que ya no están publicando fanzines y sin embargo vos tenes una edición como Los Condenados, una recopilación de sus trabajos, de los que se imprimieron 100 ejemplares. Entonces, están súper ligados hasta el día de hoy inclusive con la movida, ya sea a través de sus alumnos o de sus trabajos publicados por otros. Incluso hace poco salió 18 Guadañas, de tirada de 200 ejemplares donde aparecen Salvador Sanz, Javier Rovella, todos los Catzolianos de otros tiempos. Y leerla es interesante, súper disfrutable y está bien editada, pero es toda gente que, de una u otra manera, sigue ligada al mundo de la edición independiente. A veces no ya produciendo, porque por ahí pasaron en su momento, a todos los que se autoeditan les pasa. Es como una característica medio definitoria del medio, en algún momento dejas de hacer eso porque es un esfuerzo importante. Pero siguen estando ahí o siguen conociendo el medio, o siguen siendo puntos de referencia. Es más, yo he estado en Dibujados donde dijeron: “Voy a empezar a cursar con Salvador Sanz porque quiero que me corrija cosas de mi estilo”. Ese tipo de cosas todavía existen, entonces no tenerlos hubiera sido no reflejar lo que pasa en el día de hoy.

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¿Crees que actualmente hay aún más artistas u obras en este ámbito que antes? 

Hay algo que hablamos con Sergio siempre: podríamos hacer un libro del mismo grosor y seguiría quedando gente afuera (risas). Si vos te pones a pensar todos lo que están afuera y que podrían participar acá, tenes un libro de la misma calidad artística, con el mismo nivel de dibujo, historias también cortas e impactantes, y seguiría habiendo cantera para sacar gente. Por ejemplo, Maria Florencia Lista (Frideld), a quien yo invité pero al final no pudo participar, a mi me encanta lo que hace y está afuera, o Leo Sandler que hizo cosas con Llanto de Mudo, el propio Renzo, Mariela Viglietti, Grendel Bellarousse, entonces hay un montón de gente que está afuera dando vueltas y que tendría que venir alguien más a poder un segundo volumen (risas).

Teniendo esta fotografía de la actualidad historietística independiente argentina en HOY, ¿ves algún indicio de alguna temática recurrente o una de las virtudes del tomo es que tiene cuestiones tan diversas que resulta difícil de catalogar?

Yo creo que hay dos o tres cosas que podemos hablar. Lo primero: si vos miras los 125 números que duró Fierro en la segunda etapa, no hay un solo artista que haya dibujado manga. Ojo, no te estoy diciendo que, por la temática de la revista, que haya un dibujante de manga no tendría nada que ver, pero hay un montón de historietistas argentinos que están influenciados hoy por el manga, incluso en su forma de pensar la producción. Si vos te pones a pensar como trabaja Teora Bravo, Fernando Biz o Firdeld, que tienen tomitos de 100 páginas en 14×20 que sacan uno por año, son gente que se pasa dibujando 100 páginas para editar un librito. Ese volumen de producción tiene mucho más que ver con otros mercados que con el de acá. Pero eso, a nivel de lo que es la edición más o menos comercial en la Argentina, ni siquiera aparece todavía. El único que aparece ahí es (Agustín) Graham Nakamura, pero los demás todavía están un poco invisibilizados. Y aparte de eso, hay otra movida que me parece muy interesante: primero está la corriente política, que más que nada la podes ver en el Vamos Las Pibas, que es un ambiente de militancia feminista que está politizado en su hacer, al menos en una mayoría de lo que hacen ahí adentro está muy bien hecho, aún con historietas de resultados diversos. Sin embargo, yo no creo que eso vaya por ahí a extenderse en el tiempo porque las movidas políticas tienen como un auge y después se cortan. Pero si ahí adentro aparecieron un montón de chicas que están mucho más influenciadas por la animación, con algunos y algunas autores que son súper interesantes. Está por ejemplo Len Kruspe, Constanza Orosa, están las chicas de Las Fieras y La Lejana. Y ahí tenes un montón de artistas mujeres que encuentran su ascendente en una estética que antes en la Argentina no se había visto. Digo un montón pero por ahí son cinco o diez, pero ya tenes diez artistas que están buscando por otro lado que antes no había aparecido. De a poquito si vos las vas sumando empieza a ser un montón de obra que junta tiene un cierto vigor.

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Con respecto a los artistas más jóvenes que participaron y que están dando sus primeros pasos en el ámbito, ¿se llegan a ven los primeros atisbos de lo que va a venir a futuro con nuevas generaciones?

Bueno, por ejemplo tenemos a Doli Alcatena que cuando empezó el libro tenía 20 años. En el libro originalmente en la invitación estaba ella y Quique, pero después él tuvo un problema que se le complicó y quedó solo Doli, y es la más joven. Con respecto a la pregunta, creo que sí, hay mucho campo para las chicas primero y principal. Me parece que era una voz que hasta hace unos años casi no existía y que siempre fue creciendo. En los ’80 las chicas que hacían fanzines eran muy contadas, en los ’90 eran un poco más y ya hubo un gran fanzine que era Oceano y Charquito hecho por dos chicas (Carolina Moadeb y Clara Lagos). Y después ya en los 2000 aparecen más chicas, las primeras que hacen cosas en estilo manga como Paula Andrade, y después aparece Cami Torres Notari con Pulp, el Grillo. Pero las chicas que están ahora me parece que vienen de otro lado y con otra carga, donde también es más fácil producir fanzines. Como las chicas que mencioné antes hay un montón más que están produciendo cosas y nunca leyeron El Corto Maltés, y no lo van a leer nunca, o Batman, pero vienen con otras cosas, lectura e intereses en cuanto a lo que quieren contar y lo hacen de forma genuina, que es lo más importante.

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Es cierto que nuevas generaciones adaptan la historieta pero no desde la historieta en sí, sino desde otras fuentes como series de televisión o de animación. Y de repente, figuras totémicas de la historieta quedan de lado y no se usan como una base fundacional.

Eso no existe más, y que mal que suena (risas). Hay dos cosas, en primer lugar hubo una deconstrucción. Cuando la historieta funcionaba en la Argentina de forma industrial, hubo una industria que tenía un público que la consumía y se construyó para alimentar ese público. Eso devino en otras formas y métodos de producción, acá por ejemplo había mucha demanda de dibujantes, entonces en dicha demanda se encontró que se podía adaptar el curso de Alex Raymond, que se convirtió en la Escuela Panamericana de Arte donde estaban Breccia, Pratt, Vieytes… ¿Pero cómo nace esa escuela? Nace para alimentar a una industria que tenía la demanda de un público. Y obviamente que de ahí surgen un montón de artistas que piensan la historieta en función de la demanda que tenía el país, la industria interna. Y la industria estaba ajustada a la tecnología que existía en ese momento, entonces las imprentas en Argentina, debido a la época de proteccionismo que se mantuvo desde la Depresión de la bolsa, se fueron quedando atrás y no avanzaron. Eran máquinas viejas que empastaban el papel, si vos agarras una Hora Cero vas a ver que los trazos son gruesos pero no porque se dibujaba con fibra, sino porque la tinta era espesa y se pegaba al papel. Entonces un poco para contrarrestar todo esto, se inventó está “escuela de claroscuro”, como no podías hacer grises o color, dibujabas a grandes contrastes, y eso definió un poco a la historieta argentina. De ahí surgen después Lito Fernández, Lucho Olivera, José Muñoz, etc. Pero esa escuela forjó su propia identidad y se pensó para suplir una industria. En la Argentina después del menemazo se cayó todo, no hubo más industria, entonces no tenías necesidad de seguir dibujando de esa manera. Después del 2001 eso prácticamente no existió, entonces hoy por hoy es muy raro encontrar esos dibujantes de claroscuro y esa cosa industrial. Por ahí la ves en Dario Brabo o Enri Santana, pero no mucho más. Hoy por hoy, la historieta argentina está más influenciada por lo que se consume. Hay un sector que consume mainstream y alternativo americano o tenes otros que consumen manga, y el manga en la Argentina no es el manga japonés, es lo que la televisión nos enseñó que era el manga, muy de Evangelion el manga argentino (risas). Y después tenes estas chicas nuevas y jóvenes que tienen una influencia de la animación para adultos, que lo más típico que podes encontrar es algo así como lo que hacía Ralph Bakshi con Cool World, ese tipo de historieta o de película experimental. Pero bueno, ahí tenes una ensalada grande.

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¿Sentís que este tipo de antologías es un faltante necesario en el ambiente?

A mi me pasaba algo cuando empecé a hacer la idea de la antología. Surgió así: me acuerdo que en el 2015 fui a Comicópolis en donde había un montón de fanzineros vendiendo revistas a la intemperie. Entré y me compré Informe: La Historieta Argentina del Siglo XXI. Agarré el libro y me encontré con una historieta que dice: “Esta es su primer historieta publicada”, y dije: “Pero esto no es historieta, yo esto no me lo encuentro en Dibujados“. Después agarré Distinta de Editorial Común, con gente que viene publicando hace 20 años, y de nueva historieta no tiene nada. Y después agarré El Volcán y dije: “Acá veo un montón de cosas que en Dibujados o en la carpa de la Crack Bang Boom no están”. O si están, no es en este formato. Pero después sí me dí cuenta mientras producía que en realidad todas esas antologías, o Poder Trans por ejemplo, en realidad cubren un espectro y que ninguna tiene la posta. Es decir, en realidad todas se complementan por más que incluso los artistas se repitan. Porque Cami Torres Notari está en Distinta, en Informe y acá en HOY, pero si vos las pones todas juntas y las lees una atrás de otra, vas a tener un vistazo mucho más completo de lo que es la historieta argentina que si lees solamente HOY. Ósea, ninguna invalida a la otra, y en todo caso la historieta argentina es tan amplia que incluso se podría hacer dos o tres antologías más y todas seguirían expresando cosas que todavía no están puestas en valor.

También hay antologías como la nombrada Poder Trans o Pibas que están basadas en un concepto que las engloba.

Si, y de hecho en Pibas hay una historia que iba a estar en HOY pero no llegó, aunque después se produjo una distinta. Son todas complementarias, no hay ninguna que invalide la otra. Es más, todas juntas tienen más fuerza que separadas.

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Hay una pregunta que siempre que se dice genera resquemor dentro del circuito: “Qué le falta a la historieta argentina”, ¿crees que esta clase de interrogante es lo que llevó a la creación de HOY? 

Te puedo decir lo único que le falta a la historieta argentina: más historieta (risas). Ósea, la pregunta si la analizas es “qué le falta a la historieta argentina para pegarla”, esa era la pregunta que se tiraba, porque a la historieta no le falta nada, excepto que vos tengas historietas para leer. A veces te preguntan qué es lo que le falta para volver a conquistar los kioscos. No vas a volver a conquistarlos porque están cerrando, porque si hasta Papparazzi cierra, ¿quién carajo te va a venir a vos a comprarte una revista?  Y el que te diga: “Quiero hacer una revista”, se equivoca, porque ya no se consumen más revistas. Entonces la historieta se mudó en algún punto. De vuelta, cuando estuvo la cizalla del 2001 después de que se cayó una forma de pensar la Argentina tras 12 años de convertibilidad, la historieta se tuvo que reinventar. Pero se tuvo que reinventar y no tuvo en cuenta qué pasaba con la economía. Es decir, la historieta se producía en Argentina para que sea un entretenimiento para masas. Las historias son las de siempre, preguntale a un familiar cómo leían historietas. Y te decían que tenían un familiar que estaba en el campo que tenía un pilón y que cuando iba de vacaciones se las leía todas, eran un montón de El Tony. O te decían: “Yo en esa época escuchaba discos de rock, era joven, era la vuelta de la democracia y leía la Fierro”. Pero porque la Fierro formaba parte de un consumo cultural democrático y de la cultura joven. Pero nadie te va a decir: “Yo en realidad las coleccionaba y las recortaba y las ponía en biblioratos porque esto es arte”, nadie te lo va a decir a eso. Lo que hizo la historieta argentina cuando se encontró que ya nadie la compraba fue reconvertirse de un producto para las masas a un producto símil lujo. Es decir, la gente que compra historietas hoy es gente que puede separar una parte de su ingreso en entretenimiento. Eso es un bien suntuario, no son de primera necesidad. Si vos vas a cualquier evento lo que te vas a encontrar es que es gente de clase media para arriba, no tenes gente de masa populares, porque tenes que gastar un montón de guita para leer historietas. Entonces si vos tuvieses que pensar un producto, tendrías que pensarlo para que sea accesible desde lo económico pero que reúna las condiciones de ser coleccionable. Estas hablando de qué es lo que tendría que ser, cuando en realidad lo que importa es lo que lees. Finalmente, una historieta sobrevive porque se te queda en la mente, porque leíste y disfrutaste, no porque si te salió barata o venía enchapada en oro o con un superhéroe argentino que tiraba boleadoras.

HOY Historieta Argentina Independiente

Agradecemos a Julián Blas Oubiña Castro por prestarnos su tiempo para compartir su experiencia al compilar y editar HOY

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