Una de vampiros: Endurecerse sin perder la ternura

Dentro del panorama pandémico que afecta, además de la salud, a varios aspectos de la actividad económica del país, es para celebrar a las editoriales que, contra viento y marea, logran sacar adelante nuevos lanzamientos. Una de ellas es Maten al Mensajero, que de las tres novedades publicadas en los últimos meses, una es este libro.

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Una de Vampiros es una historia de Agustín Paillet, quien desde hace casi 10 años se desenvuelve como ilustrador y diseñador gráfico, y este es su debut como historietista. Al libro lo componen cinco historias breves donde los protagonistas son dos nenes de cinco años. Lo interesante es que tres de las mismas, y en cierta manera todo el universo que engloba la historieta, están dentro de un marco de celebraciones más propias de la cultura norteamericana. Pero en la manera en la que se dan las situaciones y se desenvuelven los personajitos, hay una universalización que no deja excluido a nadie.

El protagonista principal (al que nunca se le dice el nombre) y su mejor amigo Tomás, pasan su preciada infancia acompañada de un cierto angst que ellos mismos se inventan, cargándose culpas y responsabilidades que, por cuestiones de edad, obviamente son absurdas. ¿Por qué un nenito está habilitado a actuar de vampiro, si carece de la maldad o soledad que le pertenece a la figura creada por Bram Stoker? Ese existencialismo se plantea en la primera narración, antecediendo a una obrita teatral de fin de año en el jardín de los chicos. La tarea de Agustín es esa: exacerbar las situaciones obvias que transitan (transitamos) los personajes del cómic. ¿Se puede ser un infantil alegre que transita momentos de cuestionamiento interno? El artista te muestra cómo.

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En su debut como artista integral, Paillet demuestra ser hábil narrador y dibujante. Puede ser chocante la forma de hablar de los personajes, con un léxico propio de una serie animada doblada a un español latinoamericano, si uno como lector de historieta argentina está más acostumbrado a localismos. Pero esta decisión es entendible y hasta casi realista: basta con escuchar cómo se expresan chicos que actualmente transitan esa edad, hablar como un dibujo animado (y en el peor de los casos, como algunos youtubers iberoamericanos). Sí hay algunas falencias, como cuando se mezclan expresiones más propias de un adolescente porteño con una forma de hablar más cercana al “tu”.

Por su lado, el dibujo cute también funciona como respuesta al signo de los tiempos en cuanto a animación se refiere. No por nada el arista trabaja en dicho rubro, y le calza de forma ideal a estas historias completamente tiernas. Si bien varias páginas están compuestas por talking heads, hay secuencias de acción con gran agilidad. Todo esto armonizado con un gran uso del blanco, negro y variedades de rojo.

Una de Vampiros no solo es un debut promisorio, sino un gran candidato como lectura recomendable para un público infanto-juvenil, probablemente una de las patas poco exploradas (o incluso difundida) dentro de la historieta argentina. Un poco por la temática, un estilo de dibujo con el que varios chicos están creciendo actualmente y por la forma de tratar las temáticas e inseguridades. Nunca fue tan acertada la frase “endurecerse sin perder la ternura”.

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