Metaficción según David Hine y Shaky Kane

Durante varias décadas, la metaficción en el comic fue un recurso temático y narrativo utilizado en ocasiones puntuales por muy pocos autores. Pero desde la segunda mitad de la década de los ochenta hasta la actualidad, hubo un aumento considerable de obras que la utilizaron como vehículo narrativo tanto en la historieta independiente como en el mainstream superheroico. No todos son capaces de implementarla en todo su potencial y estar a la altura de sus ambiciones, pero afortunadamente todavía quedan autores que logran resultados notables, como el guionista David Hine y el dibujante Shaky Kane, dos veteranos de antologías como 2000 A. D. y Deadline.

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Aunque trabajaron para una misma publicación en reiteradas oportunidades, no habían realizado una obra en conjunto en la que pudieran dar lo mejor de ambos. Tras reencontrarse en una convención luego de años, gestaron un proyecto en común y se lo ofrecieron a varias editoriales. Image Comics fue la que aceptó sumar a su catálogo esta extraña revista, un frankenstein que mezcla cultura pop, autobiografía y metaficción fruto de los esfuerzos de dos de los autores más subvalorados del comic británico.

En junio de 2010 se publicó la primera entrega de esta miniserie de seis números titulada Bulletproof Coffin. La premisa es muy atractiva: Steve Noman es un trabajador encargado de limpiar hogares de personas fallecidas y descartar sus pertenencias. Un buen día, encuentra una pila de antiguos comics en perfectas condiciones junto a un televisor y otros objetos. Ansioso de tener un nuevo botín de cultura pop en sus manos, los lleva a su hogar mientras unos hombres pálidos vestidos de negro siguen sus movimientos. Luego de guardarlos en el ático, se dispone a buscar información sobre el material para descubrir que pertenecen a la extinta editorial Golden Nugget Comics, recordada por las historietas de dos célebres autores que revolucionaron al género en el siglo XX: David Hine y Shaky Kane.

Bulletproof Coffin 002-010

A partir del momento en que Steve abre las páginas del comic, se verá envuelto en una serie de eventos extraños que lo llevarán a encontrarse personalmente con los personajes creados por Hine y Kane para la editorial. Lejos de sus mejores días, estos personajes se han convertido en viejos decrépitos pero siguen dispuestos a dar la pelea hasta el final, por lo que recurren a Steve para que sea el sucesor de uno de ellos: The Coffin Fly, que ha sido asesinado por los misteriosos Shadow Men, unos hombres de saco y corbata completamente pálidos. La realidad está en grave peligro y Steve es la única esperanza de salvar a la humanidad de un futuro apocalíptico causado por la pérdida de la imaginación. La clave para evitar este sombrío destino es que encuentre a los autores y puedan devolverle a la realidad la magia que nunca debió haber perdido. Naturalmente, los Shadow Men responden a una corporación editorial llamada Big 2 y harán lo imposible para impedir que los creadores se reúnan con sus personajes.

La obra se convierte en un viaje de ida tan lisérgico como inquietante, en el que los autores combinan referencias a distintos momentos y autores de la historia del comic con sus obsesiones personales. Elementos como las aventuras de los personajes de Golden Nugget no son únicamente un homenaje a géneros y autores en particular, también cumplen una función muy importante en la trama en un universo donde el límite entre realidad y ficción se torna cada vez más difuso. Los homenajes a juguetes, figuritas y propagandas de la época así como los falsos textos sobre la turbulenta relación de la dupla tras su paso por Golden Nugget se integran como elementos narrativos que serán revisitados en más de una ocasión.

Incluyéndose a ellos mismos como pieza clave en la trama, los artistas encontraron una manera inteligente de romper la cuarta pared haciendo de la lectura de esta obra una experiencia inolvidable e hipnótica en todo sentido. La prosa truculenta de David Hine y el dibujo grotesco de Shaky Kane (influenciado por Jack Kirby, Charles Burns y Andy Warhol), que además se encarga del color, logran complementarse a la perfección. La sinergia de la dupla es tal que si no fuera por los créditos, se creería que este comic es obra de una sola persona.

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Esta miniserie de seis números se convirtió en una obra de culto y le permitió a la editorial seguir apostando por Hine y Kane. Dos años después aparece una secuela de seis números titulada Bulletproof Coffin: Disinterred que es incluso mejor que la original. Para ejemplo basta mencionar su cuarto número, compuesto en su totalidad por 84 viñetas que pueden leerse en cualquier orden, una verdadera proeza narrativa influenciada por técnicas literarias como el cadáver exquisito de los surrealistas y al cut-up de William Burroughs.

Posteriormente se publicó un especial llamado Bulletproof Coffin: The 1000 Yard Stare, protagonizado enteramente por las versiones ficcionales de los autores enfrentándose por última vez en el medio de una convención de comics, retomando un poco el tono de la miniserie original. Hasta el momento es la última colaboración entre ambos autores, que han retomado sus carreras en solitario sin tener demasiada repercusión. En todas sus entregas, Bulletproof Coffin es una invitación a conocer un universo donde la realidad, la ficción, lo maravilloso y lo terrible se funden entre sí para explotar en un estallido de imaginación y creatividad que sigue brillando hasta nuestros días.

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