Diseccionando Ongoings: Thunderbolts de Kurt Busiek y Mark Bagley (Parte 1)

Spoiler de un concepto interesante: un equipo de héroes nuevos es en realidad un grupo de supervillanos con un plan para ganarse la confianza de la gente y dominar al mundo. De eso se trataba Thunderbolts de Kurt Busiek y Mark Bagley, la sensación de 1997 que combinó una sorpresa genial, una historia escrita con maestría, y personajes tan entrañables (Citizen V, Meteorite, Songbird, Mach-1, Atlas y Techno) como peligrosos (Baron Zemo, Moonstone, Screaming Mimi, Beetle, Goliath y Fixer).

La primera aparición de los Thunderbolts tiene lugar en The Incredible Hulk #449, escrito por Peter David y dibujado por Mike Deodato Jr. En ese comic, con fecha de enero de 1997, un Hulk fugitivo es asediado por un nuevo grupo de héroes del que el gigante esmeralda sospecha inmediatamente debido a cierta familiaridad en la voz de Meteorite (antes conocida como Moonstone, quien aclara explícitamente haber tenido contacto previo con el protagonista). Una idea cajoneada por Kurt Busiek es relanzada post Onslaught en conjunto con los planes originales de David para ese número, que no incluían un plot twist largamente gestado pero sí un supergrupo de similares características. Al mes siguiente aparecen en Tales of the Marvel Universe #1, con una hermosa historia corta en la que el protagonista es un pedazo viviente de historia marvelita. Cabbie, el taxista sin nombre, el mismo que aparece en la segunda página de Fantastic Four #1 y entra en pánico cuando un billete volador sostenido por Sue Storm flota frente a su cara. El personaje quintaesencial de la visión Busiek es usado como puerta de entrada a un mundo sin héroes, en un bar donde ya hablan de los Avengers con nostalgia y dudan de sus reemplazantes.

Entra en acción Mark Bagley acompañado por las tintas de Vince Russell. La tarea del dibujante, particularmente en este teaser, es resumir eventos de larga gestión a un par de páginas: el flashback a FF #1, el recuento de lo sucedido en Hulk y la acción presente del equipo ayudando a unos bomberos. Todo esto logrando la cohesión necesaria entre los extensos textos del guionista y la difícil tarea de traer sentido a páginas de acción en grupo. Las espectaculares composiciones y puestas de Bagley, sumado a coloristas como Joe Rosas y Tom Smith, son fáciles de dar por sentadas como una obviedad dentro del género y es sencillo dejarse engañar por la naturalidad con la que su lápiz se mueve número a número (sin dejar de adherir a los inevitables vicios de la década).

Como si fuera poco, los nuevos héroes pasaron también por el arte de Sal Buscema y Dick Giordano en Spider-Man Team Up #7. El último número de la colección los vio haciendo equipo con el arácnido falsamente incriminado por asesinato, lo cual Mach-1 utilizó como excusa para saldar viejas cuentas. El issue termina con la inevitable tregua ante la amenaza en común y una reflexión del ex-Beetle: esta cosa de ser héroes comienza a ser contagiosa.

Sobre el primer número de los Thunderbolts se puede hacer una nota entera. Primero por su campaña de marketing, tan invasiva como sagaz, que despertó curiosidad por este “grupo con un oscuro secreto” que anunciaban los taglines de sus publicidades. El truco de magia de enterrar el final en el principio fue tomado hasta el extremo en este caso, pero funcionó tal como la dupla creativa lo había pensado.

Luego se puede hablar de lecturas y relecturas. El despliegue de ingenio total a la hora de aplicar presagios que, lejos de ser obvias, resultan de suma elegancia bajo la pluma de Busiek. Sobre las ruinas de Nueva York y el desasosiego de un mundo sin guardianes, el grupo criminal Rat Pack comienza a hacer de las suyas. Ante una ola de secuestros y saqueos, los Thunderbolts aparecen para terminar con sus operaciones. Una espectacular introducción por parte de Citizen V y sus aliados escoltada por una puesta en página pensada con detalle, con todos los trucos narrativos de Bagley en esplendor. Viñeta vertical del personaje con el cuerpo en contraposición a los insignificantes villanos, otros dos primeros planos del héroe reaccionando a la amenaza y el splash final de gloria.

Estas son decisiones que el dibujante repite constantemente con un giro autoconsciente, jugadas de manual que dialogan con las escenas más intimistas del grupo. Lo realmente interesante de estas determinaciones es el desarrollo que van tomando número a número: la “libertad” de los Thunderbolts en privado deja de ser tal con el paso del tiempo. Se dan cuenta de la comodidad ascendente que generan sus nuevas pieles, sus nuevos propósitos, y lo difícil que resulta lidiar con las actitudes tiránicas de Citizen V/Baron Zemo, siempre fijado en la ejecución del plan total. Más tarde en el mismo número se enfrentan a los Wrecking Crew, vencidos categóricamente por un esfuerzo en equipo que les trae la aprobación de Spider-Man, los New Warriors y Black Widow. El debut soñado termina con la revelación icónica.

Los siguientes números comienzan a armar la estructura del título. La incorporación de Dallas Riordan como figura en representación del grupo y su incipiente romance con Atlas, la relación entre Mach-1 y Songbird, la utilización del Four Freedoms Plaza como base de operaciones y el ingreso de una nueva integrante al equipo. Una chica llamada Hallie Takahama se infiltra en el edificio, una de las personas secuestradas por el Rat Pack para ser un experimento de Arnim Zola, y hace una demostración de sus poderes eléctricos. Zemo la acepta como miembro: el mundo presencia el nacimiento de Jolt, la nueva e inocente integrante de los Thunderbolts. Esto trae una nueva e interesante dinámica entre el líder y Moonstone, metidos en un debate sobre lo ético de esta adhesión y el obstáculo que podría significar. El acto de manipulación sobre Hallie es aberrante, pero sirve para recordar que estamos leyendo a supervillanos siendo supervillanos.

Busiek tiene dos instancias de libertad narrativa total en su primer año. Una es en el número Distant Rumblings (parte de la movida editorial Flashback Month y con la curiosa numeración “Minus One”), dibujada por Steve Epting y entintada por Bob Wiacek. Ambos artistas lo dejan todo en un número que cuenta los orígenes de cada miembro, donde destacan una devastadora historia de Zemo y el inicio de Moonstone como una estudiante de psiquiatría sin ninguna clase de moral (con un cameo de Doc Samson incluído). La otra chance para el escritor es en el Annual 1997, contando el detrás de bambalinas de Zemo craneando su plan maestro. Una genialidad narrada en capítulos e ilustrada por un equipo de artistas que incluyen a leyendas como George Perez y Gene Colan. Sobre el final de esta primera etapa, se destacan ciertas historias de corte clásico. Songbird, el personaje con menos fe en sí misma, debe rescatar sola a sus amigos en un número con Roger Stern en las tramas. La colaboración del veterano guionista continúa en el siguiente número, donde una Black Widow con sospechas confronta a Songbird y Mach-1 sobre sus verdaderas intenciones. Stern se encarga junto a Ron Frenz de recontar la inclusión de Hawkeye, Scarlet Witch y Quicksilver a los Avengers, con todo lo que eso implicó. La pregunta de Natasha es simple: ¿qué tan dispuestos están a cambiar estos personajes?

En el último arco, la verdad sale a la luz en el mejor momento del equipo y los Thunderbolts se dividen. El enfrentamiento entre las facciones de Citizen V y Meteorite es la explosión que los creadores fueron armando desde el principio, pero aún hay tiempo para las sorpresas. La movida Heroes Return significó un regreso al orden, pero los mayores protagonistas del universo Marvel pasarían primero por el control mental de Zemo en un número con momentos inolvidables. Mark Bagley parece estar feliz en lo que sería la pesadilla de más de un dibujante: páginas dobles con montones de personajes, Techno con un nuevo cuerpo mecánico que le permite hacer prácticamente cualquier cosa, y la presión de poner a los personajes clásicos junto a su creación de la manera más respetuosa posible.

Un título lleno de sorpresas cierra su primer año al subvertir las expectativas. Meteorite, ahora posicionada como la líder indiscutida, utiliza toda la sagacidad que le faltó a su predecesor y logra escapar del juicio justo propuesto por el Capitán América. Busiek no elige la salida fácil, no pretende convertir a los T-Bolts en un nuevo supergrupo y finaliza el último número con un cierre total. Aún le quedarían muchas chances que tomar con su creación.

El próximo mes la segunda parte

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