Anual por Alan Grant, Tom Raney y Joe Staton

El éxito de las películas de Batman dirigidas por Tim Burton logró que DC Comics expandiera el número de series regulares del personaje. Poco antes del estreno de Batman Returns vio la luz Shadow of the Bat, a cargo de los legendarios Alan Grant y Norm Breyfogle, dupla célebre de finales de la década anterior.

Tras la partida de Breyfogle, Grant siguió encargándose de los guiones que siempre demostraron tener un gran nivel creativo debido a su énfasis en la psicología de los villanos, la introducción de nuevos personajes y climas sórdidos. Acompañado por artistas como Bret Blevins, Barry Kitson y Dave Taylor, el título siguió firme por varios años hasta que la renovación de equipos creativos, tras el evento No Man’s Land, llevó a la pelea del guionista con la editorial y a la conclusión del título en su número 96.

Una de las historias más memorables de estos primeros años es el segundo anual, publicado en agosto de 1994 como parte de un evento donde todos los anuales llevaron el sello Elseworlds, que permitía contar historias fuera de la continuidad habitual. Mientras en la serie regular Jean Paul Valley repartía golpes a diestra y siniestra, Grant aprovechaba la libertad que le daba este sello para presentarnos una historia alternativa donde un joven Bruce Wayne es salvado de morir a manos del asesino de sus padres por el doctor Jonathan Crane. Este último se convierte en su tutor personal y logra convencerlo de utilizar su status social para postularse como gobernador de Gotham para complementar su rol de vigilante nocturno.

Previsiblemente, resulta ganador y, en su sed de venganza, decide armar un programa junto a Crane que convierte a Gotham en un estado policial. Así, logra bajar los índices del delito utilizando su propia tragedia personal como propaganda política para justificar la restricción de las libertades individuales. Tras décadas de opresión, un movimiento de resistencia empieza a surgir comandado por el joven Lonnie Machin, también conocido como Anarky.

Grant utilizó este personaje como vehículo para explorar sus ideas políticas y llegó a convertirse en uno de los más queridos por los lectores, lo que lo llevará mas adelante a protagonizar su propia miniserie y serie regular. En esta ocasión, Lonnie robará información delicada sobre las oscuras maniobras que utilizan Wayne y Crane para monitorear el delito. Tras la caída de sus aliados Gordon y Vicky Vale, deberá recurrir a los bajos fondos de Gotham, repleto de mafiosos y villanos, para acabar con la tiranía del régimen de una vez por todas, mientras Crane planea su golpe final y Wayne empieza a cuestionar si está haciendo lo correcto. La originalidad de la premisa y que el protagonismo recaiga en Anarky le permite al escritor hacer un llamado a reflexionar sobre los peligros de los estados que hacen de la mano dura contra el delito y de la inseguridad una excusa más para encubrir todo tipo de atrocidades, sin descuidar los cameos de villanos y las escenas de acción típicas de esta época del mainstream.

Este guion tuvo la particularidad de ser dibujado por dos artistas, Tom Raney y Joe Staton. Lamentablemente ninguno de los dos logra ofrecer un trabajo a la altura de las circunstancias: Raney imita a la escuela Image con resultados más bien modestos y Staton arranca muy bien, pero conforme avanza la historia va perdiendo el interés y para el final el dibujo se desluce muchísimo. El entintado del argentino Horacio Ottolini le encaja como un guante a Staton y asimila su estilo al de Frank Robbins.

Lo que no se le puede objetar en absoluto es el trabajo en cuanto a fondos y puesta en página en general, pero gráficamente contrasta bastante con Raney y el color de Gina Going no logra hacer demasiado para unificar la estética de ambos artistas. Hay que mencionar que unos meses antes Staton había dibujado otro anual para Legends of The Dark Knight, por lo que es probable que haya sido convocado para ayudar a Raney a terminarlo en fecha. Así y todo, vale la pena echarle un vistazo.

Esta historieta fue editada en castellano en su momento por Editorial Perfil en el número 13 de la colección Grandes Historias y es relativamente fácil de conseguir, tanto en inglés como en castellano. Material sumamente recomendable para aquellos que quieran conocer una historia poco común del personaje que explora una de sus facetas más incómodas en manos de un guionista que lo entendió como pocos.

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