La Navidad según Takehiko Inoue

Takehiko Inoue Babyface

La popularidad y éxito que puede generar una obra de público masivo suele ocultar algunos de los rincones artísticos de mayor valor de un artista. En este caso, la sombra corre por partida doble, ya que Takehiko Inoue no solo tocó el cielo con las manos gracias a Slam Dunk sino que apenas dos años después comenzó Vagabond, el manga que lo elevó artísticamente al nivel de tensai (genio) entre los artistas nipones. Pero existe una historia en medio de ambas que rinde homenaje a una afición algo ignorada del autor, curiosamente situada en la Navidad de 1991.

Originalmente publicada en el número doble de enero de 1992 de la Weekly Shōnen Jump, Babyface sirvió no solamente para cubrir un buen espacio de la enorme antología sino también como un homenaje de Inoue a autores de los que poco tendrían que ver con su obra. El protagonista es un asesino de la mafia cuyo nombre en clave, el título del manga, se da por su semblante infantil e inocente cuando está fuera del trabajo. En las vísperas de Noche Buena, invita a salir a una cajera de un minimercado en lo que podría ser una romántica y divertida historia de enredos. Hasta que escucha su alias en medio de la multitud, lo cual activa su instinto del deber para cumplir una misión ese mismo día.

La temática es quizás la pista principal que permite discernir a quién o a qué decidió homenajear el mangaka. Las típicas historias del submundo de los yakuzas y sus sicarios a sueldo, hoy un clásico de la historieta japonesa que quizás tuvo su punto más alto en la década de los ’80 con los trabajos de Kazuo Koike, Yoshiyuki Okamura (mejor conocido como Sho Fumimura o Buronson) y Ryōichi Ikegami.

Babyface Inoue Takehiko

El estilo de dibujo es la segunda pata, y quizás la más fuerte, que sostiene la tesis del homenaje en este comic. Las escenas en las que Babyface actúa, es activado o las consecuencias de sus actos son expuestas están teñidas de una frialdad y realismo gráfico que denota la influencia de Ikegami. Las sombras, los grises acuarelados, los pliegues en la ropa y las expresiones faciales con pistolas humeantes remiten a mangas como Heat o Sanctuary. Hasta en la escena final, con las lágrimas del protagonista en un guiño inesquivable a Crying Freeman. Aunque también es cierto que buena parte del relato está marcado por un estilo más desenfadado y cómico, casi como si Takehiko Inoue estuviera dando a entender que es un autor que vive entre dos mundos, tanto en las rimbombantes y apasionadas historias de la Shōnen Jump como en el trágico y sanguinario mundo del gekiga. Una tradición que también supo mamar de su sensei, Tsukasa Hōjō otro autor que siempre coqueteó con obras de tintes un poco más adultos en revistas para jóvenes, durante su época como ayudante.

Otra de las particularidades a resaltar del relato es el uso del famoso “Star System”, instaurado por Osamu Tezuka más de tres décadas atrás. Quien más resalta es el protagonista, quien parece ser un mestizaje entre Kaede Rukawa y Kiminobu Kogure ambos personajes de la popular historieta deportiva. Primero por su aspecto físico y luego por la dicotomía del personaje, cálido en su día a día pero eficaz y frío al momento de trabajar. Por otro lado, aunque sin dejar la cancha de básquet, la aparición de una adulta pandilla de Sakuragi retoma la técnica por última vez para luego abandonarla hacia el final de la trama. En las últimas viñetas, tanto la narrativa como el elenco parecen ser absorbidos por ese homenaje a la dupla Koike/Ikegami. Las lágrimas, los fondos y vestimentas hiperrealistas, y las sombras vuelven a tomar el protagonismo del inicio, dando lugar a una secuencia final sin resolución pero con una calidad poética a la altura de las influencias.

Lamentablemente, aunque con razones más que suficientes, Babyface está totalmente eclipsada por los pilares autorales de Inoue. Incluso también por sus otros experimentos con el básquet como Buzzer Beater y Real. Por el momento la única edición de este breve relato, además de la japonesa, es la que hace algunos años publicó Ivrea en España como parte de la recopilación de The Chameleon Jail, serie previa a su éxito en la Jump junto a Kazuhiko Watanabe. Lo curioso es que muchas veces se obvia el potencial que tienen los tomos recopilatorios de historias cortas, los cuales no solo son puertas a mundos jamás antes vistos del artista sino también a distintas influencias que podrían conformar una ramificación en el plan editorial de publicación, como lo es en este caso.

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