Memorabilia: Spawn #10

Tenemos a dos canadienses polémicos, cada uno con su propio motivo. Por un lado, el artista que conforme pasó el tiempo, le tomó más gusto a la plata que al arte y terminó con actitudes desleales con algunos colegas. Por el otro, un ideólogo de la independencia cuyas tendencias misóginas y homofóbicas teñían cada vez más su magnum opus, degradándolo de una institución del noveno arte a un pasquín violento. Pero en mayo del 93, Dave Sim y Todd McFarlane tenían cosas muy importantes para decir, y lo hicieron a cuatro manos.

Crossing Over es el título de la décima revista de Spawn, publicada en Image Comics, escrita por Sim y dibujada por McFarlane, excepto cuando aparecía Cerebus, que era ilustrado por su creador. Este número era el tercero de una seguidilla donde Todd le cedía los guiones a otras personas, con incursiones previas de Alan Moore y Neil Gaiman para que luego los números 11 y 16 tengan en sus créditos a Frank Miller y Grant Morrison, respectivamente.

Para 1993, el paradigma de la industria comiquera estaba cambiando y, en ciertos aspectos, lo hizo para mal. Dos años atrás, Jim Lee y Chris Claremont detonaron una bomba de tiempo con el X-Men #1, el comic norteamericano más vendido de la historia, dándole una estocada casi mortal al corazón de Marvel Comics sin saberlo. Lee junto a otros dibujantes top (Rob Liefeld, Marc Silvestri, Erik Larsen, Jim Valentino y McFarlane) se dieron cuenta, falsamente, que sin ellos los cómics no se vendían, y se cortaron solos para fundar Image Comics, amparándose en la libertad y en la independencia. De todos modos, “independencia” no era una palabra nueva en el mercado, y justamente uno de los pilares más importantes del movimiento que comenzó con magazines a blanco y negro en los setenta, es Dave Sim, que en diciembre de 1977 comenzó con la epopeya de Cerebus. Entre el ’77 y el ’93, el dibujante oriundo de Ontario, Canadá militó hasta el paroxismo la independencia, pidiendo por los derechos de los artistas ninguneados y manoseados dentro de las grandes corporaciones. En el medio, también, se peleó con medio mundo y se tornó intratable a medida que su misoginia y sus delirios religiosos tomaban un vuelo gigantesco.

En medio de un monólogo existencialista, Spawn desciende al infierno, para visitar la torre que se encuentra allí. En dicha torre hay un nivel, el séptimo, cuyo contenido desconoce. Ahí se encuentran atrapados diversos superhéroes que le entregan sus poderes, a lo que intenta liberarlos sin resultado positivo. Abatido, Cerebus entra al rescate del anti-héroe, que lo “despierta” del mal sueño y lo acompaña hasta el confort de su hogar, donde su mujer e hija lo esperan.

La historia aprovecha el cliffhanger del número anterior, en el que Spawn queda inconsciente, para armar una fantasía (o más bien una distopía) fuera de continuidad, donde el personaje queda abatido por no poder salvar a los superhéroes mainstream del encierro, y a sus creadores de la tortura en la que viven. Por supuesto, metáfora mata relato: Sim pone a Spawn/McFarlane como alguien que puede salvar a la industria y por supuesto no lo logra. Además, la única opción es olvidarse de lo que pasó, mirar atrás y quedarse en la comodidad que entrega una vida “digna”. ¿Sim se estaba riendo de los artífices de Image en sus propias caras? Cuando Al Simmons le pregunta por qué tenía todo eso antes de convertirse en el ser espectral, Cerebus cansinamente responde: “Porque tu creador no te vendió”. ¿La vida de la independencia te permite tener esa comodidad? ¿No venderte significa tener una mansión gigante y una esposa amorosa que te espera? Por supuesto, faltaban años para que el sueño de Image quede al desnudo como una falencia donde todos se engañan con todos, y McFarlane mismo tuviera que enfrentar denuncias por cuestiones de copyright.

Este no es el único mensaje que deja Sim en los guiones, el independiente exitoso y los artistas que se vendieron como esclavos del infierno. También señala al dinero como el verdadero mal que sostiene en cautiverio a los héroes, con una versión femenina de Violator cuyo vestido está compuesto por billones de dólares. Y parece casi anticipar a los problemas que se despatarían años después, cuando pone como única solución “ignorar” a los que están presos de sus creaciones y de sus compañías. Si hay algo que Sim nunca hizo fue darle la espalda a los colegas más maltratados, pero vuelvo a la idea de reírse de McFarlane sin que se diera cuenta: ¿Está diciendo que son ellos, los jerarcas de Image, los que ignoraron a todos los que se bajaron los pantalones por un par de billetes? ¿Es Image exactamente eso, los tipos que pensaron que podían dominar al mundo ignorando a Marvel Comics mientras se hundía como el Titanic? Lo curioso es que años después, Lee y Liefeld volverían para “tratar” de sacar las papas del fuego con Heroes Reborn, para irse completamente abucheados por el pésimo nivel de sus historias.

La independencia no es para cualquiera y Sim lo deja en claro acá. Las grandes corporaciones son cárceles y la libertad está si uno se hace su propio camino, algo que Image creyó que hizo para terminar cayendo en la misma que Marvel y DC, traicionándose a sí mismos. Pero claro, los precios que se pagan para terminar en una hermosa casa y lejos de la cárcel son enormes y quizás parecen ser sencillos pero a la larga no. Y para dejar bien en clara su posición, Sim donó las ganancias que generó este número al Comic Book Legal Defense Fund. Y por supuesto, se peleó con McFarlane, impidiéndole reimprimir el número y seguir generando plata a costas suyas. El paroxismo es así.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: