Historias de realismo sucio: Un vistazo a la oscuridad

Durante varias décadas, las antologías españolas se destacaron por reunir entre sus páginas a muchos autores de primer nivel. Entre los más destacables se encuentra Martí Riera Ferrer, más conocido como Martí, uno de los miembros fundadores de la revista El Víbora y autor integral de muchas de las mejores y más crudas historietas que se han publicado en España. Con su característico estilo que recuerda a Chester Gould y Charles Burns, se destacó por retratar personajes enfermizos y torturados, en historias violentas repletas de crítica social y miserias humanas, con dosis de humor negro y surrealismo. Por fuera de sus obras más extensas como Taxista, el autor tiene en su carrera una gran cantidad de historias cortas, donde da rienda suelta a todas las obsesiones que lo caracterizan.

Publicado en 2002 por Editions de Ponent, Historias de realismo sucio recopila historietas cortas del autor publicadas originalmente en El Víbora y Makoki entre 1988 y 1992. Algunas de ellas fueron recopiladas previamente en formato álbum europeo por Editorial Complot, bajo el título de Terrorista. Al estar descatalogado hace años, esta edición más reciente es la manera mas práctica de conocer el bizarro y oscuro universo del autor por fuera de obras más conocidas como Doctor Vértigo.

Formación Profesional es la primera historieta del tomo, tres páginas sobre la vida de un niño que se convierte en un traficante de drogas, y es un ejemplo perfecto del tipo de historias que le interesan al autor, desprovistas de todo tipo de sutileza por fuera de la elegancia de su trazo. La tradicional grilla de viñetas clásicas de seis a nueve cuadros por página incorpora viñetas panorámicas que acentúan el clima sórdido del guión. Le sigue ¿Culpable?, ocho páginas sobre la detención de un supuesto asesino y el testimonio de una de sus vecinas, una idea sencilla con toques de humor negro que denuncia la hipocresía de los medios de comunicación y sus televidentes, narrada enteramente con una puesta en página de tres por tres, donde los rostros caricaturescos de los personajes ocultan sus oscuras intenciones. Una idea sencilla muy bien realizada en el estilo más cercano a Chester Gould.

In Secula Secularum es una colaboración con Marta y Pons, siete páginas protagonizadas por Hurtado, un religioso que recurre a fuerzas oscuras para curar su enfermedad. Lejos de las mejores del tomo, con un clima opresivo donde las masas de negro van aumentando a medida que la locura y la enfermedad se apodera del protagonista, una verdadera joya que por sí sola justifica la adquisición de este tomo. A continuación aparece Día de cobro, dos páginas de pura escatología y excesos, divertida sin mucho más para rescatar. No es el caso de Babykiller, tres páginas sobre el Doctor Menguele y su clínica de abortos clandestinos, otra demencia donde el grotesco de Martí llega a los extremos, en una historieta que en la actualidad probablemente no se podría publicar. La siguiente historieta es un soplo de aire fresco llamado El Orgasmómetro, un guión desopilante que ridiculiza el orgasmo en hombres y mujeres por igual.

Mis queridos señores son otras tres páginas siniestras adaptando una carta de un soldado desertor de Irak, que funciona a la perfección para No oyes ladrar los perros, seis páginas donde Martí adapta un relato de Juan Rulfo, una lectura sumamente densa con abundantes textos, en un estilo más cercano a grabadistas antiguos como Lyn Ward, con un trabajo soberbio de tramas y fondos, inolvidable y no en vano la historieta corta más reeditada del autor.

La última historia de este tomo es Barcelona, otras seis páginas protagonizadas por Leonor, una anciana religiosa que será engañada por una pareja para contratar un seguro del Vaticano contra demonios, muy divertida y con dibujos notables. La última historieta se encuentra en la contratapa y además de ser a color, es un gran cierre para esta recopilación con un balance general positivo, convirtiéndose en una compra obligada si estás buscando conocer otro tipo de autores y obras que combinen temáticas fuertes con una impronta personal sin concesiones ni ganas de caerle bien a nadie.

Alejado de la historieta hace años, Martí tiene una carrera notable donde ninguna de sus obras ha perdido impacto y leídas hoy, son todavía más vigentes que en el momento donde se publicaron por primera vez, lo cual no es para nada habitual y demuestra que mas allá de su oscura temática, leer alguna de sus historietas es adentrarse en un mundo extraño y fascinante con escenas que se te van a quedar grabadas en las retinas por un buen tiempo.

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