Peleas según Jaime Hernández

Entre 1996 y 2001, ese emblema del comic independiente que es Love and Rockets entró en su primer hiato, sin embargo los hermanos Jaime y Gilbert (Mario había quedado en el camino) Hernández no dejaron atrás las cosmogonías que habían fundado en 1981. Por el contrario: aprovecharon el tiempo para explicar algunas cosas que por algún motivo habían quedado afuera. En el caso del primero, con su universo de amores chicanos y punks conocido como Locas, armó varias miniseries pensadas para atar algunos cabos sueltos y, en el medio, divertirse con algunas de sus obsesiones. Una de ellas es la lucha de catch femenina, y se dio el gusto de dedicarle un espacio.

Woah, Nellie! es una miniserie de tres números publicados entre julio y septiembre del ’96 a través del hogar habitual de la macrosaga, Fantagraphics Books con foco sobre Xochitl Nava, tía de Maggie Chascarrillo, la protagonista principal de Locas, cuyo pasatiempo es ser luchadora semi profesional, con aval de su tía Vicki Glori, quien tiene un peso importante dentro del circuito de luchadores de catch. Por supuesto que, fiel al estilo dramático de Jaime, la historia gira alrededor de las relaciones humanas, en este caso dentro de un contexto deportivo/artístico, pero también sirve para mostrar (si es que nadie se dio cuenta antes) lo versátil de su arte.

Como en Locas y Love and Rockets en general, la introspección es clave dentro de la miniserie, esta vez en el marco del show business de las luchas de catch. Atrás de ese circo coreografiado hay un sistema tan perverso como cualquier otro, que marca la agenda a seguir sobre quiénes son ganadoras y perdedoras, cuándo son buenas o malas y cómo se arreglan las victorias en general. Cuestiones burocráticas que se entremezclan con un intento de dinastía familiar que Vicki quiso mantener a toda costa con Maggie pero que recayó en Xo, que a su vez trata de mantener su imagen de luchadora/figura mediática con la tranquilidad apática de su vida privada y familiar.

Pero aún dentro del marco de lucha, Jaime se luce, como es habitual, como un gran narrador de conflictos personales. La pequeña trama de los arreglos entre los agentes de catch obviamente afectan de manera directa o indirecta los sentimientos de los personajes y sus intereses propios, sus ganas de ir más allá dentro de este pseudo-deporte cuya función está más ligada al entretenimiento que a la perfección deportiva. Los momentos íntimos son pocos, pero que como siempre, son fuertes y funcionan para motivar las acciones de las protagonistas. Xo y su compañera de lucha, Gina, fiel al estilo Hernández, se conocen de toda la vida, crecieron juntas pese a la diferencia de edad y siempre motivadas por las mismas ganas de llegar lejos dentro del circuito de luchas, casi como su único escapismo dentro de la realidad chicana en la que están metidas.

Pero entre estos vistazos de una vida casera y los arreglos que se arman detrás del negociado de las luchas, están los combates, los momentos donde Jaime no solo se da todos los gustos, sino donde demuestra todo el poderío de su dibujo y su narrativa. Es sabido que los Bros. Hernández tuvieron una “crianza comiquera” con la Silver Age superheróica y con los comics de Archie, pero en Woah, Nellie! están los combates cuerpo a cuerpo, la “machaca” que distinguen a los super héroes y que, por supuesto, no tienen cabida dentro del marco punk-intimista de Locas. El artista se hace cargo de su fanatismo por Jack Kirby, pero no en la dinámica sino en el armado de páginas, con solo una plantilla de cuatro o seis viñetas (a veces combinadas entre ellas), donde da rienda suelta a un glorioso manejo de poses, encargadas de dar vida a los movimientos.

Porque lo interesante del dibujo, es que no hay apoyo por parte de las líneas cinéticas para demostrar movilidad, los dibujos están completamente estáticos, como si de poses para una fotografía se trataran. Cada viñeta es un movimiento distinto, y entonces se agolpan tres o cuatro páginas completamente mudas y detenidas en el tiempo, pero que leídas de corrido muestran un combate agitado, cargado de trucos, trampas, trabas y alguna que otra piña a traición, porque el show lo demanda. Lo dinámico descansa en las expresiones faciales, si movilizadas por el acto en cuestión y también en cómo se van doblando los cuerpos, tal vez una de las aristas más importantes en Jaime, encargado de dibujar figuras poco hegemónicas, corpulentas y curvilíneas, que se estiran, se contraen y se contorsionan.

Woah, Nellie! es tan solo un instante dentro de la macrosaga de Locas y que nisiquiera involucra al tándem principial ni a su cúmulo de amigas y amigos, pero no por ello no deja de ser una historieta menor. Algo alejado de los habituales enredos románticos e historias un poco más realistas (no quiere decir que esta no lo sea, todo lo contrario), y más cercano a las obsesiones personales de Jaime Hernández, como ser la lucha de catch femenina. Un lindo complemento que funcionó como una gran espera al regreso en formato comic book de Love and Rockets a inicios del nuevo milenio.

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