Diseccionando Ongoings: Manhunter Parte 1

De todos los personajes de culto que tiene DC Comics en su catálogo, Manhunter es uno de los que ha estado presente desde los inicios de la editorial. Creado por Joe Simon y Jack Kirby en 1941 para la antología Adventure Comics, el primero de ellos (Paul Kirk) era un vigilante con un traje azul y rojo que se dedicaba a enfrentar mafiosos y villanos grotescos. Tendrían que pasar muchos años hasta que Archie Goodwin y Walter Simonson reinventaran a Kirk en una serie de back-ups publicados originalmente en Detective Comics, oportunamente reseñados en el sitio.

El propio Kirby retomó a su personaje, creando como sucesor del original a Mark Shaw, un defensor público que tuvo un origen vinculado a un culto terrestre de luchadores contra el crimen. Dicho personaje quedó a manos de Steve Englehart en su etapa al frente de Justice League, donde además creó a los dioses del culto: los robots Manhunters (antecesores de los Green Lantern Corps) y desarrolló el personaje de Shaw convirtiéndolo en una persona inestable, capaz de asumir el rol de héroe y villano según la ocasión. Rescatado por John Ostrander para el renovado Suicide Squad, Shaw tuvo su serie regular después de Millenium (la primera en llevar el nombre titular del personaje), con guiones del propio Ostrander junto a su esposa Kim Yale. Tras un fallido relanzamiento post Zero Hour (que intentó convertirlo en una copia de Spawn), el cazador quedó en el limbo y por fuera de la aparición de otro clon de Paul Kirk como personaje secundario en Power Company de Kurt Busiek, hace años que no demostraba tener un título a la altura de su trayectoria.

Aprovechando el éxito de Identity Crisis, Dan Didio convocó al guionista Marc Andreyko para darle una nueva oportunidad, con la única condición de que esta nueva encarnación de Manhunter debía ser una mujer. Para buscar la inspiración necesaria para crear un personaje desde cero, el guionista recurrió a su afinidad por actrices de cine clásico o el papel que interpretó Helen Mirren para la serie inglesa Prime Suspect.

Bajo una excelente portada de Jae Lee, en octubre de 2004 se publica el primer número de la segunda serie regular de Manhunter, con guiones de Andreyko y dibujos de Jesús Saiz, un gran artista español que estaba dando sus primeros pasos en el mainstream. En esta ocasión la protagonista es Kate Spencer, una fiscal federal de Los Ángeles divorciada que trata de sobrellevar una vida cargada de frustraciones. Cuando un juez ignora sus argumentos para que el supervillano caníbal Copperhead no salga de prisión, se harta de la falta de respuestas del sistema legal y decide hacer justicia por su cuenta.

Armada con una voluntad de hierro y un traje construido a partir de elementos confiscados (un traje rojo, un bastón tecnológico que emite electricidad y unas garras de metal), rastrea a Copperhead en un cruento enfrentamiento, donde lo terminará matando para salvar su vida. Antes de huir, deja grabado en la pared una advertencia: el nombre Manhunter. Este suceso dará lugar a una serie de consecuencias tan violentas como imprevisibles que el escritor explorará en los dos primeros arcos argumentales de la serie, sumamente ligados a la saga que le dio origen.

La labor del guionista en estos primeros números es sumamente interesante y nos presenta a una protagonista compleja y llena de contradicciones, que es algo más que una simple justiciera creyente en que el fin justifica los medios. A pesar de su mal genio, Kate hace lo posible para ayudar a los demás y es muy consciente de la contradicción que implica su rol como vigilante, nacido de la impotencia después de presenciar injusticias durante mucho tiempo. Sin ser un modelo a seguir, resulta muchísimo más humana y creíble que otros personajes similares que hasta el día de hoy pululan en las dos grandes editoriales. Los diálogos son muy precisos y pese a que por momentos tiene un ritmo de serie televisiva, la trama no se siente para nada estirada.

En cuanto a la labor de Saiz, sobrepasa las expectativas por completo, realizando un gran trabajo donde logra lucirse en todo sentido. Dueño de un trazo sin detalles innecesarios, con un gran manejo de la iluminación, el fuerte del artista está en su versatilidad ya que logra darle a la ciudad donde transcurre la historia gran protagonismo gracias a un buen manejo de los fondos, con unos personajes creíbles y estilizados. La narrativa se destaca por el uso de viñetas panorámicas o widescreen propias de la época, que son utilizadas de manera recurrente para todo tipo de escenas, ya sea una conversación en un tribunal o una pelea contra un supervillano.

Estas últimas están repletas de dinamismo y además de destacar por su elegancia, llama la atención que no haya una sexualización de la protagonista mostrando el físico a cada momento, algo que hasta el día de hoy es bastante habitual. También hay que resaltar varias páginas realizadas con una grilla enteramente compuesta por nueve paneles, donde Saiz demuestra un dominio enorme de la composición, mostrando lo justo y necesario para darle aire a los guiones de Andreyko. El entintado del gran Jimmy Palmiotti realza el trazo dándole un componente sombrío, muy apropiado para el clima de estos primeros números de la serie. Por momentos los rostros parecen medio fríos e inexpresivos, pero con el correr de los números el artista va adquiriendo mayor soltura y expresividad. Steve Buccellato se encarga del color y hace un trabajo más que digno, en sintonía con el resto del equipo artístico.

Tras cometer el asesinato, Kate pagará las consecuencias de la peor manera al protagonizar un número donde el guionista nos muestra cómo el cansancio de la protagonista la lleva a descuidarse y dejar cerca de su hijo Ramsey el bastón eléctrico que utiliza. Esto culmina en una tragedia que termina con el joven hospitalizado, su ex-pareja amenazándola con quitarle la tenencia y un periodista siguiendo sus pasos. Lo único que parece marchar sobre ruedas en su vida es su rol como vigilante, aplaudido por los ciudadanos pese a las críticas de los medios de comunicación.

Mientras tanto, la Secret Society enviará a un enloquecido Carl Sands, mejor conocido como Shadow Thief (antiguo villano de Hawkman con la capacidad de transformarse en una sombra), para vengar la muerte de su amigo Copperhead. Esto desembocará en un enfrentamiento que la deja en un estado calamitoso, lo que hará que se replantee la soledad de su cruzada mientras sufre por la internación de su hijo. Un ex-secuaz de supervillanos experto en tecnología llamado Dylan Battles será su objetivo, y tras amenazarlo con revelar su identidad a sus ex-jefes, logrará que la ayude con el mantenimiento del traje y el equipamiento, algo que será vital para neutralizar los poderes de un Sands que da rienda suelta a su locura y termina prófugo tras asesinar al superhéroe Firestorm en Identity Crisis.

El quinto número es un tie-in de esta saga, y tiene como invitados a varios miembros de la Justice League. Kate se comprometerá a llevar al asesino ante un tribunal, pero antes deberá enfrentarlo personalmente sin que los demás miembros de la Liga se enteren. Tras una sórdida lucha en un cementerio que culmina con la separación del villano de su sombra, queda malherido justo antes de que llegue el supergrupo a darle una paliza. La justiciera escapa de la escena a tiempo, mientras piensa en el juicio que le espera a Sands, donde pedirá la pena de muerte que no le pudo dar en combate.

¡La cacería acaba de empezar: nos vemos el mes que viene con la segunda parte de Manhunter!

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