Dos inviernos según Jeph Loeb y Tim Sale

En el eterno círculo vicioso de comparaciones, influencias y quién lo hizo primero entre Marvel y DC Comics, se suele ejemplificar a los dos pilares morales de ambas editoriales como Superman y el Capitán América. Dentro del canon de sus universos, representan una rectitud utópica basada en una visión sumamente consciente e inengañable acerca de lo que es el bien y el mal, aunque éstas fluctúen con el tiempo de acuerdo a los avances en la sociedad. Aunque si uno virara el eje de la comparativa, se podría hacer una nueva analogía a través del conflicto entre los avatares del comic superheroico. En este caso hay una suerte de ying y yang entre el Hombre de Acero, el dios que nace como humano, y Spider-Man, el humano que moriría por ser todopoderoso.

La comparativa funciona como punto de partida a las dos versiones de la estación del año que postulan el mismo par de autores, Jeph Loeb y Tim Sale. Estos meses de frío tienen distintas interpretaciones narrativas y metafóricas según la cultura, el país y lado del Ecuador en el cual uno se sitúe. Para los Estados Unidos, con la Navidad y Año Nuevo a la vuelta de la esquina, los tópicos suelen desembocar en el nacimiento de una nueva etapa de la vida, el fin de otra o la celebración de la institución familiar, por nombrar unas pocas. Las bajas temperaturas suelen funcionar como una falta de calor literal que se compensa con la presencia figurativa de la emoción como reemplazo de esa carencia climática.

En Superman For All Seasons el invierno recién llega al final de la historia, con un Clark Kent abatido por ser incapaz de salvar a una heroína envenenada en secreto por Lex Luthor para destruirlo emocionalmente. El periodista se retira a su hogar en Smallville y la narración del relato pasa a estar en manos de su amiga y romance fallido Lana Lang, quien se encarga de ser la voz de la razón en el corazón del hijo de Krypton. A lo largo de los cuatro números que componen esta miniserie, distintos personajes dejan entrever las diferentes caras o interpretaciones de Clark a lo largo de su vida. Un ejercicio que se podría dejar a libre interpretación del lector si es que Supes es en realidad un dios en la Tierra con la misión de salvarla o un humano que solo desea hacer el bien de la manera que sabe, pero los autores dejan bien clara su postura a lo largo de las páginas.

Es en este capítulo final en el que se completa el círculo que comenzó en este mismo pequeño pueblo de Kansas para el hijo de los granjeros. A pesar de los poderes que le concede su condición de kryptoniano, sufre los pesares de cualquier joven en busca de su destino y, ante la primera crisis, huye con sus padres. No es casual que la mirada de Lana sea la última, ya que representa esa transformación antes mencionada, el paso hacia una nueva etapa madurativa. Y, como todo buen relato de superhéroes, el protagonista se verá revitalizado por las palabras de sus seres queridos y concretará su alzamiento una vez más, justamente después del otoño, o como lo llaman los norteamericanos “fall”.

En este caso, la nieve está presente a través de las viñetas su caída solo se muestra en Metropolis, mientras que en la localidad rural está soleado o azotado por una salvaje lluvia. La dicotomía de ambos territorios se refleja en la paleta empleada por el danés Bjarne Hansen, quien colma de neblina y retazos de blancos la ciudad cosmopolita, con la visión distorsionada del panorama sin la presencia del héroe, y deja los colores más vivos para el pueblito, que luego será azotado por un gris monstruo tormentoso. Si uno habla de frío como ausencia del calor, es evidente en la historieta que las temperaturas más altas siguen al personaje principal, sin olvidarse de su turbulento conflicto manifestado en el desastre natural.

Del otro lado de la vereda el invierno es un poco más extenso y dura unos números más de los que componen la miniserie Spider-Man: Blue. En esta oportunidad, se repetirán algunas cuestiones mencionadas anteriormente pero con un pequeño giro que permitirá verlas desde otra perspectiva, en especial en el capitulo elegido, el quinto. En este caso esta temporada del año vuelve a estar ligada a una caída y resurgir del protagonista, tanto en el aspecto superheroico de su vida como en el amoroso. Luego de una fallida batalla con dos Vultures, Peter queda inconsciente en medio de la ventisca y queda en cama, lo cual implica la visita de tanto Mary Jane como Gwen Stacy y una disputa para ver quién lo cuidará. Pero la suerte Parker siempre provee y el protagonista las despide sin mucha elegancia, provocando así el enojo de ambas. Tras un ajuste de cuentas con los villanos, enemistados por ver quién se queda con su vida, lo lleva a entender que en algún momento va a tener que tomar una decisión con respecto a su futuro romántico.

Pero quien pega la vuelta y se vuelve casi protagonista del issue es Flash Thompson, el histórico bravucón y futuro amigo del trepamuros. Su transformación llega luego del desplante definitivo de la pelirroja que lo deja completamente perplejo ante la comprensión de que sus años de popularidad en la secundaria ya no valen nada. Tras meterse sin querer en la pelea entre héroe y villanos, se produce un encuentro con Spider-Man en el que Loeb y Sale resumen en pocos diálogos y viñetas la lógica que lleva a Flash a cambiar el rumbo de su vida. Toda la escena decorada con una nevada de copos que parecen macizos bloques de hielo, capaces de sacudir la realidad toda persona a la que se le cayera uno en su cabeza.

En esta ocasión, el invierno es retratado por Steve Buccellato con colores planos sin mucho relieve, lo cual enfatiza su contundencia al azotar la ciudad de Nueva York. Cubos blancos y rodean las calles de la urbe, invadiendo todos sus rincones y sumiéndola en esta atmósfera de vacío insinuado. A su vez, también potencia el aura de desasosiego que puede llegar a englobar el sentimiento del protagonista y su fan al momento de ser derrotados por sus enemigos, los Vultures por un lado y el enclenque de la preparatoria por el otro. Al final, por los artilugios del guion, Spidey termina cambiando el destino de uno de sus allegados sin intentarlo, casi como si de un poder divino se tratase.

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